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Venezuela - Jueves 24 julio, 2014

Opinión - 14 febrero, 2012 | 12:00 AM

14 de febrero de 1936

Ante la reminiscencia del régimen gomecista de la sociedad venezolana, ciertos sectores del quehacer caraqueño se movilizaron durante el comienzo del recién instalado gobierno del general Eleazar López Contreras, a quien consideraban una especie de heredero del régimen dictatorial que por veintisiete años (1908-1935) vejó y persiguió a los venezolanos. Las fuerzas vivas de la capital emprendieron una lucha popular para desligarse contra la continuidad en el poder del llamado "gomecismo sin Gómez", iniciar la democratización completa del país y conseguir sin traumas mejores reivindicaciones políticas, sociales y económicas. Varios acontecimientos acaecidos al iniciarse 1936 forzó al mandatario nacional a decretar la suspensión de las garantías constitucionales, imponer la censura y control de los medios de comunicación y a extremar la persecución en desmedro de los disidentes. Sin embargo, la realización de grandes movilizaciones y protestas llevó al primer mandatario a derogar las medidas drásticas tomadas anteriormente, así como la destitución y enjuiciamiento del general Félix Galaviz, a la sazón gobernador del Distrito Federal y responsable de la orden para abalear a los manifestantes en la plaza Bolívar en la mañana del 14 de febrero de 1936.

La citada fecha ha sido reconocida por algunos como la iniciación de la lucha política en Venezuela en aras de protestar contra las injusticias y lograr las transformaciones ansiadas por la población.

Diversos sectores presionaban ante el gobierno establecido. Entre ellos estaban: directores y periodistas de los medios de comunicación, la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), Asociación Nacional de Empleados, Asociación Cultural Femenina, Asociación de Escritores de Venezuela (AEV), gremios profesionales (ingenieros, médicos, abogados, profesores.), trabajadores linotipistas y artes gráficas y público en general se adhirieron a un documento entregado a las autoridades y además circuló como una hoja volante. Todos ellos llamaron a un paro general y conminaron al presidente de la república a cambiar las medidas decretadas. Antes se había constituido una Junta Patriótica, para reforzar y conducir la protesta. Fueron miembros entre otros: Jorge Luciani (antiguo miembro de la Junta de Censura, había renunciado el día anterior), Rolando Anzola, Ernesto Silva Tellería, Miguel Acosta Saignes, Manuel Felipe Rugeles, Hernán Porto Carrero y Raúl Osuna.

A medida que pasaban las horas los manifestantes aumentaban en número y el mandatario López Contreras recibía a comisiones de los mismos. La Junta Patriótica de Caracas convocó una marcha para el 14 de febrero en la tarde. La encabezaba el rector de la Universidad Central de Venezuela, Dr. Francisco Antonio Risquez, profesores, estudiantes y los gremios antes nombrados. Luego de un recorrido que abarcó frente al palacio de Miraflores y continúo hasta el Panteón Nacional, las aspiraciones y exigencias de los marchantes fueron satisfechas paulatinamente. Los presentes entonaron el Himno Nacional y el dirigente Jóvito Villalba, presidente del Comité Directivo de la Federación de Estudiantes de Venezuela anunció culminada la marcha y logrado los objetivos planteados. Al recordar aquel glorioso 14 de febrero de 1936, aspiramos los venezolanos compungidos por la situación difícil que vivimos por culpa de un gobierno autoritario, fascista y militarista chavista, volver por esos anales en pro de una democracia sin odio, ni perseguidos. Volvamos a enarbolar las banderas del 14 de febrero de 1936, para reconquistar una verdadera democracia.

ing_garcia6@hotmail.com

Alejo García S.
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