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Venezuela - Jueves 24 julio, 2014

Opinión - 6 febrero, 2013 | 12:00 AM

Carnestolendas

El carnaval es una fiesta desmedida, desinhibida y exagerada que se hace con gran permisividad en honor de la carne. Efectivamente, se realiza en los tiempos en que se puede comer carne, es decir, antes de la Cuaresma. Por ello, tiene una etimología cristiana. (Carne Tollere. Tolerancia a todas las cosas de la carne). Tolerancias al Carnicero, a la Carnicería, a la Carnosidad, a lo Carnoso, a lo Carnívoro, sustantivos y adjetivos que son sinónimos de Carne. Los antónimos serían Castidad, Castizo, Casado, Casamiento, Casa, Casar, Casero, Cascarrabias, Casticismo, Castigar, Castigado. Es decir, en las carnestolendas todo el pecado de la carne es tolerado, todo es permitido. Todo, especialmente lo que tiene relación con la Carne. Pero antes del Carnaval cristiano, el mundo conoció las fiestas desaforadas en honor del dios Apis, 5.000 años antes de Cristo, en Egipto, las bacanales que se hacían en Grecia y Roma en honor del dios Baco, o dios del vino; las Saturnales romanas en honor de Saturno, las lupercales. Había fiestas dionisíacas entre los griegos y entre los romanos. Se realizaban fiestas saturnales por el invierno. Todas estas fiestas y sus derivaciones se extendieron por todo el mundo y pasaron al nuevo continente traídas por los navegantes portugueses y españoles del siglo XV, dando lugar a los carnavales de distintos países y ciudades de América, a los cuales se sumó el componente afroamericano.

Los carnavales se caracterizan por fiestas, bailes y desfiles, especialmente por los bailes de máscaras. “En la noche de Carnaval todo vale y por eso se ponen máscaras”. William Shakespeare nos describe un carnaval en la antigua ciudad de Verona, al cual asistió un Montesco y una Capuleto pertenecientes a familias mortalmente enemigas. Pero los enamorados estaban protegidos por las máscaras, es decir, las máscaras ocultaban su amor y este amor prohibido y enmascarado por razones familiares llevó a ambos amantes a la más desgraciada de las tragedias.

Los bailes de Carnaval se caracterizan por la permisividad y el descontrol. El gobierno del Brasil distribuye gratis miles y miles de condones para las fiestas en honor del dios Momo. En la Edad Media, la Iglesia Católica quiso cambiar la significación del Carnaval, sugiriendo la etimología “carne levare” (levantar o prohibir la Carne). Pero esta moción no tuvo éxito para el Carnaval.

En América está extendido ampliamente el Carnaval por todo el continente, especialmente por los países latinoamericanos. El Brasil es la nación más atrayente por sus carnavales. Se ha dicho que el Carnaval de Río de Janeiro es el más espectacular del mundo. Es  famoso por la  presentación de los desfiles de las escuelas de samba, para lo cual el arquitecto Oscar Niemeyer construyó el sambódromo. Fuera de Río de Janeiro son célebres los Carnavales de Sao Paulo, de Recife, de Bahía, algunos con características especiales. México es una nación que ha sabido heredar y desarrollar esta tradición. Son famosas las carnestolendas de Vera Cruz y Mazatlán. Colombia igualmente ha sabido acrecentar la costumbre de los Carnavales. Se distinguen los de Bogotá y Barranquilla. Estos últimos han sido declarados por la Unesco Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad (2003) y Patrimonio Cultural (2001). Los de Argentina, Perú, Ecuador y Bolivia son renombrados. En Venezuela se destacan los de Puerto Cabello, Barquisimeto, Carúpano y Maturín. Los de San Cristóbal sufrieron un gran golpe cuando el sibarita gubernamental Simón Gómez se presentó a un baile en una casa de dos pisos, cerró las puertas, echó llaves y gritó “aguas arriba y calzones abajo”.

jj_villamizar@hotmail.com


J. J. Villamizar Molina