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Venezuela - Jueves 24 julio, 2014

Opinión - 19 febrero, 2013 | 12:00 AM

Día de la Federación


La secuela derivada de varios sucesos acaecidos en la guerra de la independencia de Venezuela, su finalización definitiva en los años 1821 y 1823 (batalla de Maracaibo), la separación de la reciente liberada república de la Gran Colombia, la prolongación y consolidación de los graves problemas políticos y sociales sin resolver, la existencia de una oligarquía agraria, la pugnacidad voraz con la aparición de dos tendencias políticas: conservadores y liberales, así como la persistente tentación de las elites privilegiadas para mantener sus cuotas de poder; prepararon e incentivaron el ambiente nacional después de más de una década de la muerte de El Libertador Simón Bolívar, para una serie de insurrecciones contra los gobiernos sucesivos establecidos y ejercidos mayoritariamente por héroes de la gesta emancipadora.

Los liberales descontentos con la dinastía monaguista, lograron un entendimiento con una fracción de los conservadores, para derrotar en marzo de 1858 al presidente José Tadeo Monagas. Esto permitió un conjunto de acciones que llevaron a la Guerra Federal. El nuevo integrante del movimiento insurreccional, Julián Castro, a la sazón presidente de la República, prometió liberar a los trabajadores, sirvientes y campesinos de las deudas con sus patronos. Sin embargo no cumplió este compromiso. En su lugar, vinieron las represalias, exilio de destacados personajes (…Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora, Antonio Locadio Guzmán…) y demás arbitrariedades. En respuesta a ello sucedieron los alzamientos armados de campesinos. En agosto de 1858, los liberales intentaron derrocar a Julián Castro, pero fallaron. Luego, el 20 de febrero de 1859, el comandante Tirso Salavarría con 40 hombres asaltó y tomó el cuartel de Coro y lanzó el “grito de la Federación”. Hasta aquí eran constantes las sublevaciones. Entre ellas una comandada por Ezequiel Zamora en 1846, quien fue encarcelado, condenado a muerte, se fugó de la prisión y amnistiado un año después. Al acaecer la toma de Coro, apareció Ezequiel Zamora, quien había estado exiliado en Curazao.

El programa de la Federación contenía un carácter altamente político. Veamos el manifiesto de Ezequiel Zamora al arribar a las playas de Coro: abolición de la pena de muerte, libertad absoluta de prensa (contraste con la coacción a los medios de comunicación por Hugo Chávez Frías), inviolabilidad del domicilio; libertad de tránsito, de asociación, de representación y de industrias (opuesto a las expropiaciones, intervención e invasión de empresas por los cuerpos de seguridad chavistas), prohibición perpetua de la esclavitud, inviolabilidad de la correspondencia y de los escritos privados, libertad de cultos, inmunidad de la discusión oral en toda especie, inviolabilidad de la propiedad, independencia absoluta del poder electoral (igualito a la mayoría del CNE de Venezuela ante los chavistas); elección universal, directa y secreta del presidente, vicepresidente y de todos los legisladores de la República y creación de una milicia armada al servicio de la patria (y no borregos de Hugo Chávez Frías…). Al morir trágicamente Zamora el 10 de enero de 1860, cerca de Cojedes, se encargó de la campaña el general Juan Crisóstomo Falcón, quien fue nombrado presidente de Venezuela por la Asamblea de Plenipotenciarios, reunida los días 15 al 17 de junio de 1863 en La Victoria.

Al cumplirse 154 años de esa insurrección popular, veamos las similitudes y desafueros de dicha gesta con la postura del gobierno chavista.

ing_garcia6@hotmail.com

Alejo García S.