Venezuela - Miércoles 16 abril, 2014

Opinión - 12 abril, 2012 | 12:00 AM

Plaza Bolívar de La Grita

Recientemente viajamos a nuestra tierra natal de La Grita y nos conseguimos con la sorpresa de que los pisos de la Plaza Bolívar habían sido retirados, junto a la estatua pedestre del Libertador Simón Bolívar, motivado a los trabajos de remodelación, iniciados por la Alcaldía de Jáuregui a través de una empresa constructora.

Es muy común en los pueblos de Venezuela iniciar trabajos de restauración o remodelación de plazas y edificaciones públicas; sobretodo, cuando se avecinan eventos electorales, aunque en la mayoría de los casos, siempre la idea es impulsada por buenas intenciones y los trabajos resulten sólo una simple coincidencia.

En el caso de La Grita, por lo que pudimos informarnos, el Ayuntamiento aprobó con la venia de los concejales, un presupuesto de 2 millones de bolívares para iniciar los trabajos de la plaza y contrató los servicios de un escultor para realizar una nueva pieza del Libertador; esta vez, según pudimos apreciar en una fotografía, con la figura de un Bolívar ecuestre y en posición más bien parecida a la de un jinete del hipódromo y no con la altivez con la cual los escultores e historiadores han dispuesto; según el Patrimonio Histórico, la figura exaltada del Bolívar triunfante en grandes batallas como Boyacá, Pichincha, Bomboná o en el Campo de Carabobo y con su espada en alto marcando el horizonte.

Esta nueva obra en La Grita podría dar pie a una discusión con la participación de expertos en la restauración de plazas y en el manejo de la figura de Bolívar, según el protocolo de la Sociedad Bolivariana y del Patrimonio Histórico; cosa que ha ocurrido en la “Atenas del Táchira”, al ordenarse la paralización de la obra, hasta tanto no se cumplan los permisos de rigor; obviados quizá más bien por ignorancia o por un descuido imperdonable, de quienes “asesoran” a la máxima autoridad del municipio Jáuregui.

El Bolívar pedestre que pretenden arrinconar fue elaborado en Florencia, Italia en 1916 por el escultor italiano Fuse V. Lera, según lo señala el cronista de la ciudad Néstor Melani Orozco y debería ser protegido como patrimonio histórico.
En realidad, no nos oponemos a la transformación de la Plaza Bolívar de La Grita, la cual sufrió una desastrosa remodelación cuando El Cuatricentenario de la Ciudad del Santo Cristo de Los Milagros. Pero respetamos opiniones como la del arquitecto Fruto Vivas quien señaló:

“Considero, con el mayor respeto, que esta escultura viola el mensaje
de libertad, ya que el caballo se encuentra encima de la silueta que
representa a Bolívar y además la espada señala hacia abajo, es como si fuera un mensaje subliminal de decadencia, por eso se puede argumentar conceptualmente este hecho de la manipulación de la imagen de Bolívar, dado que la clásica imagen de Bolívar es la de emancipador o Libertador, no la de atropellado por caballo en su cabeza”.

No nos oponemos a los cambios, pero en cuestiones de historia y de patrimonio de los pueblos existe una institución que asesora, regula y orienta cualquier transformación a las plazas y edificaciones históricas en Venezuela. Consultemos antes de hacer las cosas, no las hagamos por capricho… El Instituto del Patrimonio Histórico tiene sus reglamentos y los concejales y alcaldes del país están en el deber de consultar para que no metan la pata. Es sólo sentido común… Restauremos la Plaza Bolívar de La Grita, pero no hagamos de nuevo un adefesio o un mamotreto de cemento… ¡por Dios!…

Marco Tulio Arellano


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