Deportes - 28 mayo, 2012 | 12:00 AM
Chacaradas
Montevideo, Uruguay (CNP 9.013) Hola amigos, qué bueno reencontrarnos en esta columna que desde hace 6 años no publicábamos y que ahora, al calor de las eliminatorias del Campeonato Mundial de Fútbol Brasil 2014, volvemos a escribir muy cerca de la selección Vinotinto. Pues bien, desde ayer en la madrugada estamos ubicados en esta ciudad europeizada, que vive un otoño con tinte de estación invernal, pero que con la espontaneidad de su gente le dan ese toque de afecto y calor humano, típico de los charrúas.
El primer contacto del ambiente que se vive previo al juego esperado del próximo sábado, lo vivimos la noche del sábado en Lima, Perú, cuando tres aficionados venezolanos –guaros para más señas-, provenientes de Caracas, se toparon con cinco aficionados uruguayos que hacían conexión en la capital peruana provenientes de Moscú, donde los celestes jugaron el jueves empatando con los rusos. El asunto de este “fortuito encuentro” se saldó con unas cuantas fotos de parte y parte y la promesa de compartir un asado en Montevideo por cuenta de los anfitriones.
A propósito de aquel juego, los uruguayos después de 36 horas de vuelo desde Moscú hasta la capital oriental, llegaron ayer al mediodía y pasaron directos a su sitio de concentración en las afueras de la ciudad para descansar lo suficiente y reanudar este lunes su trabajo, pensando ahora en la selección venezolana que anoche arribó a Buenos Aires para instalarse en su cuartel general que le facilitó el club Estudiantes de la Plata.
Este partido mundialista tiene dos coincidencias; de un lado, las dos selecciones llegan al partido de la quinta fecha igualadas en 7 puntos pero con average de goles favorables a los celestes que dejan a Venezuela en la tercera casilla, detrás además de los argentinos que suman los mismos puntos pero que también superan en el promedio de goles a nuestros compatriotas y la otra, es que tanto vinotintos como celestes jugaron su último partido de preparación frente a exrepúblicas soviéticas que no viven sus mejores momentos.
Venezuela jugando en Puerto Ordaz, liquidó con facilidad cuatro goles por cero a Moldavia que se estrenaba en continente americano, una selección desconocida que bajó del trigésimo séptimo puesto de la clasificación de la FIFA al poco envidiable puesto 143 en apenas un año, pero que, por lo menos en el primer tiempo, hizo sudar a los muchachos del patio. En cuanto a Uruguay, estos tenían la papeleta un poco más dura ante los rusos, en un estadio incómodo como el del Locomotiv y que muchos de ellos debieron viajar hasta 36 horas para llegar a la otrora ciudad capital del imperio ruso, para enfrentar a una selección que, si bien es cierto no son ni la sombra de aquella temible Unión Soviética, no dejan de atemorizar a cualquiera.
La otra situación para destacar es que por primera vez en la historia de las eliminatorias, Venezuela llega con la etiqueta de CO-LIDER justo para enfrentar a quienes comparten ese privilegio. Claro, los uruguayos nos superan en el promedio de goles y son los locales en este partido, pero, en nuestra memoria está fresco aún el partido del cero-tres del 31 de marzo del 2004 cuando los 55.000 aficionados en el estadio Centenario quedaron fríos como aquella tarde-noche otoñal, viendo perder a una selección que era la gran favorita. Cuatro años más tarde llegaría el empate entre los mismos rivales del próximo sábado.
En estas primeras horas de nuestra estancia en Montevideo, existe un profundo respeto por la selección Vinotinto, nadie juega de atrevido para pronosticar un marcador abultado –como sucedía hace unos años- aunque consideran que su país va a ganar el compromiso, dado que tienen con qué respaldarlo; Uruguay fue cuarta en el mundial de Sudáfrica, campeona de la pasada Copa América celebrada en Argentina –terreno de su archirrival- y tienen 15 juegos invictos, no pierden desde el 8 de junio del 2010. Es decir, por resultados, nómina y el cuerpo técnico de la mano del maestro Oscar Washington Tabárez, Uruguay sigue exigiendo el respeto ganado en la primera mitad del siglo XX cuando ganaron dos títulos mundiales (1930 y 1950) y dos juegos olímpicos, que ellos “validan” como sus títulos mundiales tercero y cuarto.
El partido del sábado 2 de junio será a las 3 de la tarde, hora local –en estos momentos tenemos hora y media de menos-, es decir, a la 1:30 p.m. de Venezuela. El estadio Centenario cerró sus puertas desde el lunes pasado para permitir que arreglen el césped que está un poco maltratado –en mayo jugaron siete partidos de campeonato- y además para reacondicionar áreas de cabinas, pasillos, zona VIP y algún que otro maquillaje de pintura en las tribunas. Por cierto, el partido de Peñarol frente a Rampla Junior, que debió jugarse el sábado 26 de mayo, fue trasladado de sede, amén de que ya el equipo carbonero que hace de local en el Centenario no tiene nada qué buscar en el campeonato. El cuerpo técnico de los celestes elevó la protesta ante las autoridades de la Asociación Uruguaya de Fútbol para que arreglaran al menos el terreno de juego, que a ellos les perjudica.
Es todo por hoy, sólo nos queda invitarlos a seguir nuestras CHACARADAS desde Uruguay y las transmisiones radiales de LA CULTURAL (1.190 AM Y 100.3 F.M.) y MUNDIAL 860 AM a las 7 de la mañana y 6 de la tarde, en Cultura Deportiva y Deportes Mundial, respectivamente. Feliz lunes.
Luis Ramón Pernía

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