Deportes - 15 abril, 2012 | 12:00 AM
Lionel Messi mantiene viva la Liga
Valencia, abr (EFE).- Dos goles de Leo Messi en la segunda
parte dieron la vuelta al marcador en la visita del Barcelona a un
Levante 2-1 que le creó muchos problemas y mantienen viva la Liga a una
semana del clásico con el Real Madrid.
El Barcelona estuvo muchos minutos contra las cuerdas, más que
por su juego por el resultado, ya que el Levante se adelantó en el
marcador y le puso el partido muy cuesta arriba durante los minutos
en los que los puntos que separaban al equipo catalán del líder Real
Madrid se convirtieron en una distancia casi insalvable.
Al final, el Barcelona sufrió, pero recondujo la clasificación al
lugar en el que estaba antes de empezar el partido y el Levante cayó
en un choque bien planteado en el que ofreció lo mejor que tiene
como equipo en esta campaña.
El encuentro respondió desde el principio a lo esperado. El balón
fue para el Barcelona ante un Levante ordenado en defensa y que
cedía mucho espacio al rival.
Así, el equipo catalán tuvo el balón, pero no encontró resquicios
para aproximarse con peligro a la meta del uruguayo Gustavo Munúa.
Había demasiados obstáculos en el camino.
Enfrente, el Levante, a lo de siempre. Balones largos a Koné y
segundas jugadas para Barkero y Valdo: el mismo planteamiento que,
desde el mes de agosto, tiene al equipo en el grupo de cabeza de la
Liga.
Los tres defensas con los que salió el Barcelona tuvieron que
trabajar a fondo para neutralizar los contragolpes del Levante, un
equipo que no se prodigaba mucho, pero que creaba problemas cuando
lo hacía.
Pese a que el argumento del partido no dejaba lugar para la duda,
el marcador se abrió en una jugada que se salió de guión. Unas manos
de Busquets en el área a la salida de un córner fueron castigadas
con penalti mediado el primer tiempo. Los barcelonistas lo
protestaron mucho y Barkero lo convirtió con maestría en el 1-0.
Nada cambió a partir de entonces. El 0-0 no era un mal resultado
para los locales, el 1-0 era espectacular. Por ello, el Levante
siguió igual y al Barcelona no le quedó otra que insistir en su
fútbol y tener paciencia para poder empatar en el encuentro. Antes
del descanso no tuvo ninguna opción clara para conseguirlo.
Tras el descanso no salió Xavi y entró Cuenca para jugar por la
derecha, por lo que el chileno Alexis pasó al centro y Cesc Fábregas
bajó un poco para dirigir al equipo. Poco después fue necesario
recurrir a Iniesta, que entró por Pedro.
El partido seguía por los mismos derroteros: control territorial
absoluto del Barcelona, aunque con un poco más de profundidad como
consecuencia las acciones en banda de Cuenca, y contragolpes escasos
pero incisivos del Levante.
Todo ello sin apenas ocasiones de gol, al menos hasta el minuto
60, cuando Munúa hizo su primera parada de importancia en un remate
de Adriano.
El dominio del Barcelona iba en aumento y fruto de su calidad
llegó el empate en la mejor acción ofensiva del equipo catalán hasta
ese momento que fue resuelta por Messi.
Poco después, una acción de Botelho sobre Cuenca supuso el
segundo penalti del partido, muy protestado por los levantinistas.
Messi no perdonó y puso a su equipo por delante en el marcador.


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