Venezuela - Domingo 20 abril, 2014

Infogeneral - 4 agosto, 2012 | 12:00 AM

75 años de servicio a la patria cumple la Guardia Nacional

El pionero de la Guardia Nacional Bolivariana, Rafael Enrique Ojeda, nos cuenta algunos detalles de los primeros años de esa institución, junto a la fotografía de Miguel Angel Nieto Bastos, uno de los más distinguidos comandantes.

Limitar la Guardia Nacional Bolivariana a las funciones de seguridad y resguardo, cercena la dimensión de servicio que durante 75 años ha venido brindando a la ciudadanía en diversos aspectos de la vida republicana, más allá de lo estrictamente militar.

Su rol en la historia de Venezuela apenas es tímidamente abordado y en especial el que se ha cumplido en momentos críticos. Eso inducimos del relato del pionero de la Guardia Nacional, Rafael Enrique Ojeda, quien subraya además que no fueron fáciles los primeros años de este cuerpo castrense, que coincidieron con la transición democrática.

Graduado en el sexto curso de la Guardia Nacional y el primero de inteligencia militar, a mediado de los años cuarenta del siglo pasado, en la larga crónica de Ojeda se pone en evidencia la estirpe tachirense de este componente de las Fuerzas Armadas.

La fecha oficial de su nacimiento, la que se estampó en el decreto del presidente Eleazar López Contreras, el 4 de agosto de 1937, no representa necesariamente la de su génesis, que algunos ubican en los primeros años de la República y otros, entres las previsiones tomadas por Juan Vicente Gómez, para los días posteriores a su fallecimiento, en los cuales ya preveía alteraciones en el orden público.

–Siendo ministro de Guerra y Marina Eleazar López Contreras, –cuenta Rafael Enrique Ojeda– Juan Vicente Gómez le dijo que había que crear un cuerpo especial para cuando él muriera para contener la reacción social en contra de su régimen y prescindir del Ejército para tales fines. Con ese fin se estableció un curso técnico en el año 34, cuyos graduandos los repartieron a diferentes servicios del Ejército. Después del segundo curso, muerto ya el general Gómez, 140 graduados quedaron “jugando banco”, porque no los destinaron a ninguna parte, y los movilizaron a distintos cuarteles. Entonces López Contreras los reúne y les dice que va a crear una “escuela de policía” y crea el decreto donde los nombra agentes de la seguridad publica. A la mayoría de los alumnos no les gustó la designación y comenzaron las intrigas y murmuraciones. Mientras tanto habían contratado a una misión de la Guardia Civil Española -en plena revolución socialista que vivía ese país- al mando del capitán Cecilio Marrero Suárez, y varios militares más, entre ellos un técnico en dactiloscopia, Rafael Martín Cabanillas. Se funda la Escuela de Servicio Nacional de Seguridad, compuesta por la Guardia Nacional e Investigación Nacional, cuyo primer acto de grado ocurrió el 4 de agosto de 1937.

Como gran gestor entonces de la Guardia Nacional Bolivariana siempre el reconocimiento será para Eleazar López Contreras y por eso mismo, ajustados a sus expresos deseos, sus restos mortales fueron llevados a hombros por 4 efectivos de esta institución.

Esa primera promoción -sin sospechar de las convulsiones sociales posteriores- va de gira por todo el país con una revista gimnástica-militar muy llamativa que viajó por el Occidente del país, a las poblaciones de Barquisimeto, Valera, Mérida y San Cristóbal. Fue la gran acogida que tuvo ese espectáculo en la plaza Bolívar de la capital tachirense lo que a la larga haría posible la formación del primer puesto de la Guardia Nacional el 6 de diciembre de 1937, reemplazando a la Policía Nacional de Frontera, compuesta por los llamados oficiales accidentales o de tablitas, al que siguió 16 puestos más.

Convulso periodo para la Guardia Nacional vivió durante el golpe a Medina Angarita -el 18 de octubre de 1945- que coincidía con el fin de la Segunda Guerra Mundial. En esa administración se creó el primer curso de inteligencia militar -en el cual participaron los 15 mejores de la sexta promoción del curso de la Guardia Nacional- en el cual recibieron formación de espionaje y contraespionaje de varios especialistas, entre ellos agentes del FBI, en vista de la amenaza de la Quinta Columna Nazi que fue desmantelada en territorio nacional y algunos de sus soldados confinados a varias prisiones, una de ellas ubicada en Rubio.

 

–Fuimos en la mañana del 18 de octubre a la oficina. Normal todo, siendo nosotros de inteligencia ni sabíamos que se preparaba un golpe. Cuando salimos a almorzar a la una y media, vemos que viene en su automóvil el General Medina; algo sospechamos y nos dirigimos a Capitolio donde la gente gritaba consignas en favor del derrocado. La Guardia Nacional lo resguardó, incluso se enfrentó con militares sublevados, produciéndose algunas bajas de parte y parte. La primera sede de la Escuela de la Guardia Nacional en Villa Zoila había sido saqueada completamente, se robaron las armas y los uniformes de color azul pizarra: por esta razón se tuvo que cambiar el color del atuendo a verde, y los que usaban el antiguo eran combatidos en la calle.

Durante el tenso periodo de 1945 a 1948, Villa Zoila vuelve a levantarse bajo la guía del coronel Oscar Tamayo Suárez -en esa época la GN adquiere rango militar bajo el nombre de Fuerzas Armadas de Cooperación- considerado por Rafael Enrique Ojeda como un Padre y Hombre Incorruptible, que contribuyó a dar a la institución una prestancia de la cual hoy en día goza, por encima de los avatares históricos…

Freddy Omar Durán


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