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Infogeneral - 1 marzo, 2012 | 12:00 AM

“Se debe desarrollar el gran valor del amor”

“Por encima de cualquier otro valor se debe desarrollar el valor del amor, el amor como fuerza que ayuda al otro a crecer, a ser mejor; el amor no es sensiblería, tampoco sentimentalismo, amor es una decisión de la voluntad, yo quiero quererte en cuanto quiero ayudarte”.

La expresión corresponde al profesor Antonio Pérez Esclarín, quien este miércoles, en horas de la mañana, dictó una conferencia a docentes de distintas instituciones educativas y a representantes, en el auditorio de la Casa Sindical, cita donde también se hizo presente la primera dama del estado, Genny Morales de Pérez, quien insiste, a través del programa !Qué nota es mi escuela!, en rescatar los valores cotidianos, teniendo como primer instrumento la música.

Explicó Antonio Pérez Esclarín que el principio pedagógico es el amor, pues de nada sirve que un niño se haya graduado summa cum laude en todas las universidades y no se haya cultivado en él el valor el amor.

—Se trata de querer a cada niño, sin importar su forma, cómo viene vestido, su cultura, sus necesidades, problemas, amor, en cuanto yo te vea como un regalo para ti, para mí y que yo quiero ayudarte—subrayó.

Por eso, el amor debe ser un principio esencial, apuntó, entendiendo que el principio del amor también es el principio de la alegría, y la alegría es el acto esencial. Se ha hecho de la educación un proceso muy fastidioso, aburrido.

—El amor se debe manejar como inclusión. Aquellos alumnos que más necesitan son a los que más debemos dedicar atención, cuidado. Aquellos estudiantes que van bien no nos necesitan tanto, hay que ayudar a aquellos que tienen problemas de aprendizaje, los violentos, lo que no tienen un hogar, tampoco una familia, es este grupo el que necesita especial atención—aseveró.

Precisó que habla mucho de la discriminación positiva, es decir, atender sobre todo mejor a aquellos alumnos que tienen más problemas, más dificultades.

Al referirse a la situación de la educación en este momento, explicó que, en primer lugar, la gente no entiende lo que significa educar, cree que se trata sólo de instruir, y educar es algo más sublime e importante que enseñar matemática, inglés, lectoescritura. “Educar es formar personas, sincerar corazones, ofrecer los ojos para que los alumnos se miren y se vean bellos, valorados; pero, desgraciadamente, no se está entendiendo la educación”, expresó.

Insistió en que se está entendiendo a la educación como mera instrucción, enseñar cosas, programas; pero desgraciadamente, de las universidades egresan profesionales pero no personas.

—Sueño el día en que junto al título de abogado, de ingeniero, se pudiera dar el título de persona, porque hay abogados y médicos muy eficientes, pero como personas están raspadas; por eso, hoy se habla de la necesidad de alfabetizar emocionalmente, que el coeficiente emocional es mucho más importante para triunfar en la vida que el coeficiente intelectual; no siempre los “cerebritos” en la escuela son los que triunfan en la vida, muchas veces no son capaces de mantener una familia, ni de hacer felices a las personas con las que conviven— indicó.

En tal sentido, apuntó que se debe volver a la “alfabetización del corazón”, porque el corazón no va a la escuela, el corazón sólo entra en los programas de ciencias naturales, como aparato circulatorio, “pero no se nos enseña a querer, a salir de nosotros mismos, y este es el gran reto de la educación”.

Nancy Porras
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