Internacional - 26 marzo, 2012 | 4:54 PM
Decenas de miles de cubanos asisten a la misa del Papa en Cuba
Decenas de miles de cubanos, muchos venidos de fuera de la isla, asisten en la plaza Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, a la misa que oficia el papa Benedicto XVI, primer acto multitudinario de su visita a la isla, que comenzó este lunes.
A la misa, con motivo del 400 aniversario del hallazgo de la Virgen de la Caridad de El Cobre, la patrona de Cuba, asiste también el presidente del país, Raul Castro, que, vestido con camisa blanca, ocupa la primera fila.
También asisten los 17 obispos cubanos, encabezados por el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, y numerosos prelados latinoamericanos.
La imagen de la ‘Virgen Mambisa’, como es también conocida la patrona, fue llevada a la plaza en procesión poco antes de que comenzara la ceremonia y colocada en el altar mayor. Durante la celebración eucarística Benedicto XVI le ofrecerá una rosa de oro.
El altar fue levantado delante del monumento de Antonio Maceo, uno de los héroes de la resistencia cubana, y en el mismo dominan los colores blanco, azul y rojo, los de Cuba.
El Obispo de Roma llegó a la plaza en el papamóvil, en el que la recorrió en medio de los aplausos, vivas y cánticos de los presentes, muchos de los cuales lo esperaban desde primeras horas de la mañana, desafiando el calor y la humedad.
Los presentes, en los que dominaba el color blanco de las ropas, bailaron, ondearon banderas del Vaticano y de Cuba, soltaron globos, etc, en medio de un ambiente festivo.
Los vivas a la Virgen de la Caridad y cantos dedicados expresamente a ella, con sones cubanos, no cesaron. Para que todo el que quiera pueda asistir a la misa, las autoridades dieron permiso, el día libre, sin que pierdan sus salarios.
El Papa fue recibido por el arzobispo de Santiago, Dionisio Guillermo Garcia Ibánez, que le dio la bienvenida. Concluida la misa, el pontífice se trasladará al seminario San Basilio Magno, a 22 kilómetros de Santiago, en el poblado de El Cobre, a pocos metros del Santuario de la Virgen de la Caridad, que visitará mañana antes de emprender viaje a La Habana.
Papa fue recibido por Raúl Castro
El Papa Benedicto XVI llegó el lunes a Cuba para una visita de tres días en la que se reunirá con el presidente Raúl Castro para afianzar lazos entre las dos instituciones más influyentes del país, pese a sus visiones contrapuestas sobre el modelo socialista vigente en la isla desde hace más de cinco décadas.
El Santo Padre fue recibido por Castro en el aeropuerto de Santiago, luego de cumplir en México una visita en la que pidió renovar la fe pese a la dramática violencia del narcotráfico, pero evitó entrar en los polémicos casos de pederastia en el segundo país con más católicos en el mundo.
Cientos de personas se dieron cita en el aeropuerto de Guanajuato para despedir al Papa al son de los mariachis y entonando la típica tonada Las Golondrinas para agradecer a Benedicto XVI sus oraciones por el país norteamericano.
“Deseo reiterar con energía y claridad un llamado al pueblo mexicano a ser fiel a sí mismo y a no dejarse amedrentar por las fuerzas del mal, a ser valiente y trabajar para que la savia de sus propias raíces cristianas haga florecer su presente y su futuro”, dijo Su Santidad en un breve discurso.
El presidente mexicano, Felipe Calderón, agradeció al Sumo Pontífice por una visita “inolvidable” y auguró que el eco de sus palabras siembre una semilla de paz y esperanza en un país donde la sangrienta guerra contra el narcotráfico se ha cobrado más de 50.000 vidas desde 2006.
Mientras en Santiago de Cuba, miles de personas brindaron una jubilosa recepción al Papa alemán, quien a sus 84 años se embarcó en una pequeña gira por la región para reavivar la fe católica frente al creciente empuje de populares credos protestantes, como evangelistas y pentecostales.
A la espera de alianza clave
Desde el histórico encuentro entre el fallecido Juan Pablo II y el expresidente Fidel Castro en 1998, la Iglesia Católica se ha convertido en el principal interlocutor del Gobierno en asuntos tan sensibles como presos políticos y grupos disidentes.
Aunque con menos magnetismo mediático que sus respectivos predecesores, Raúl Castro y Benedicto XVI son vistos como líderes más pragmáticos y el encuentro podría cimentar una alianza clave cuando La Habana busca apoyos para actualizar la economía sin renunciar a su ideario socialista y la Iglesia intenta tener un mayor peso social a través de programas sociales y educativos.
‘La visita de Benedicto será algo trascendental’, dijo Verónica Sánchez, una estudiante mexicana que no pudo asistir a los actos en su país pero que podrá sentir en Cuba la estadía del Papa.
‘Realmente, Juan Pablo II fue un Papa muy carismático y popular, aunque no me gustan las comparaciones’, agregó. Apertrechados con botellas de agua para sofocar el asfixiante calor caribeño y ondeando pequeñas banderitas de Cuba y del Vaticano, unas 200.000 personas asistirían en la tarde a la misa que oficiará el Sumo Pontífice en la segunda mayor ciudad de la isla.
Para el martes, el Papa rendirá homenaje a la Virgen de la Caridad en el cercano santuario de El Cobre, donde reposa la mítica imagen de la patrona cubana que cumple 400 años de su descubrimiento por unos pescadores en el mar.
En la tarde volará a La Habana para entrevistarse formalmente con Raúl. No está claro si Benedicto se reunirá también con Fidel, de 85 años, o con el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien está en Cuba sometiéndose a una radioterapia para combatir el cáncer que le fue diagnosticado el año pasado.
Ni comunismo, ni embargo
La visita del Papa Benedicto XVI corona un momento dulce entre la Iglesia y el Gobierno, que vivieron décadas de hostilidades tras el triunfo de la revolución en 1959, aunque viene precedida de unas declaraciones frontales contra el comunismo.
‘La ideología marxista en la forma en que fue concebida ya no corresponde a la realidad’, dijo la semana a bordo del avión papal en su camino hacia Latinoamérica. ‘Nuevos modelos deben ser encontrados con paciencia y de forma constructiva’, añadió el Papa, afirmando que la Iglesia puede ayudar en ese camino.
El Gobierno impulsa centenares de reformas para dar mayor cabida al emprendimiento privado y aligerar considerablemente la abultada nómina estatal, lo que ha generado expectativas y temores en el país de 11 millones de habitantes acostumbrado a décadas de centralismo económico al estilo soviético.
‘A los cubanos nos gustaría que la visita del Papa tuviera repercusiones para acabar con el bloqueo, pero no necesitamos un nuevo sistema’, dijo Sergio Teyes, un hombre de 40 años cerca de su Chevrolet Deluxe de 1950 en el que suele llevar a turistas a pasear por la ciudad.
Pese a las críticas hacia el comunismo, el Vaticano también rechaza abiertamente el embargo que Estados Unidos impuso contra Cuba hace 50 años. Por otra parte, Benedicto XVI no tiene en su agenda recibir a líderes disidentes, que habían pedido un minuto con el Papa para pedir mayor libertad política y respeto a los derechos humanos.
Las Damas de Blanco, un grupo de mujeres católicas que pide la liberación de presos políticos, dicen que las autoridades mostrarán al Santo Padre una Cuba ‘que no existe’ y aseguran que les han prohibido manifestarse durante la misa del pontífice.
‘Estuve esperando por varias compañeras en el centro de Santiago pero nunca llegaron. Al parecer las detuvieron para frustrar la protesta que teníamos planeada para la visita del Papa acá’, dijo Aimeé Garcés, una disidente en Santiago, cuya denuncia no pudo ser confirmada por otras fuentes.
Unas 30 mujeres de este grupo se manifestaron el domingo, como todos las semanas desde hace ocho años, en una conocida avenida de La Habana en medio de una gran cobertura de los medios, luego de que el arresto la semana pasada de varias de ellas arreció los temores de conflicto durante la visita papal.
AGENCIAS
(EFE)
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