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Venezuela - Jueves 24 julio, 2014

Nacional - 1 abril, 2012 | 4:55 PM

Venezuela sin necesidad de una guerra supera a México y Colombia en el índice de violencia

Venezuela no tiene un conflicto armado, pero el aumento de los índices delictivos en la última década la sitúa como el tercer país más inseguro del continente. El ranking, sustentado en las tasas de homicidios de un informe de Naciones Unidas, lo encabezan Honduras y El Salvador, dos naciones centroamericanas que pasaron de una guerra de guerrillas a una sangrienta lucha de las maras (pandillas armadas).

Con una tasa oficial de 48 homicidios por cada 100.000 habitantes, Venezuela supera a México, cuya tasa se ha mantenido estable en 18 asesinatos por cada 100.000 habitantes, a pesar del conflicto armado con el narcotráfico. También está por encima de Colombia, que logró bajar ese indicador a 41,8% en 2 décadas, en medio de una guerra de grupos irregulares y una lucha encarnizada entre carteles de la droga.

Brasil es otro país del continente que constituye un ejemplo exitoso en la superación de los índices de inseguridad y violencia. Aunque había tenido un incremento durante las últimas 2 décadas, al pasar de 19 a 24 homicidios por cada 100.000 habitantes, este repunte ha sido controlado eficazmente por sus gobernantes con estrategias y políticas.

Las razones. El sociólogo y director del Observatorio Venezolano de Violencia, Roberto Briceño León, ha determinado que en Venezuela hay tres factores fundamentales que deberían regir a la sociedad y que no se cumplen: el primero es el rechazo al elogio a la violencia y el incumplimiento de las leyes; el segundo, la protección real que deben proveer los cuerpos de seguridad a los ciudadanos, y finalmente, debería existir un castigo eficaz a los delincuentes.

“En Brasil y Colombia se decidió que se reforzaban las instituciones y se hacía cumplir la ley. En ambos países se condenó la violencia y a los violentos. Se decidió perseguir y desarmar a los delincuentes, y en Venezuela eso no existe”, dijo Briceño León.

Con Colombia, más que 2.219 kilómetros de frontera, nos une una tradición cultural. Sin embargo, se han copiado tipos delictivos que han influido en nuestra realidad, como el secuestro, el sicariato y el narcotráfico.

En el vecino país, sus gobernantes lograron frenar la situación de violencia y redujeron la tasa de homicidios a 16 por cada 100.000 habitantes. En 2011 se endilgaron el récord de haber tenido la cifra más baja de asesinatos desde 1984, con 13.520 víctimas, mientras que en Venezuela, las cifras extraoficiales dan cuenta de que ocurrieron 19.336 homicidios, y el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck el Aissami, reconoció que no han podido bajar la tasa a menos de 48 por cada 100.000 habitantes.

El sociólogo Hugo Acero, asesor en materia de seguridad durante la gestión de Antanas Mokus como alcalde de Bogotá, señaló que en el caso de la violencia en Venezuela un aspecto fundamental es la cantidad de armas de fuego ilegales que hay en manos de civiles. “A diferencia de Colombia, puede que no tengan conflicto armado pero tienen a toda la gente armada. Entonces, ese es el riesgo más alto para que en cualquier problema termine en muertos y heridos”, dijo el experto.

Una década perdida. El sociólogo Luis Cedeño, director de la organización no gubernamental Paz Activa, aseguró que Venezuela tiene 10 años de atraso en materia de políticas públicas orientadas a la disminución de los índices de violencia. “Mientras que todos los países del continente han mantenido o bajado sus indicadores, en el país se han elevado”, agregó.

Cedeño indicó que en el modelo de la ONU existen seis factores que fomentan el incremento de los índices delictivos, como son la crisis institucional, el contexto socio-urbano, el capital social, el delito organizado, la crisis penitenciaria y los problemas económicos, pero que en Venezuela no priva uno en especial sino que están todos y adicionalmente hay otra batería de elementos que agravan el panorama.

“Lo primero que debería suceder en Venezuela es que los gobernantes reconozcan que tienen un problema grave, que hay que resolverlo, que no es momentáneo sino que se está complicando. Que reconozcan que si no trabajan en equipo las instituciones de seguridad y justicia nacionales y locales con los gobernadores y alcaldes será muy difícil, y que si además no existe una política pública en esta materia ni hay recursos, peor aún”, dijo Hugo Acero, quien entre sus logros está haber reducido la tasa de homicidios en la capital neogranadina de 72 a 23 por cada 100.000 habitantes en 6 años, porque aplicó políticas preventivas y represivas copiadas de otros países de Latinoamérica que, según él, les ahorraron tiempo y recursos.

En México se pudo. Roberto Briceño afirmó que el conflicto de la violencia en México, en conjunto, es distinto al venezolano. Allá ha sido la fuerte respuesta del Gobierno la que ha radicalizado la lucha de los carteles del narcotráfico que pelean por el control de los mercados y por lo tanto los indicadores aumentaron. En 2011 la cifra de homicidios en ese país era de 12.903 víctimas, según las autoridades.

“El caso de México es diferente porque no sólo en secuestros y homicidios tenía una caída sostenida desde 2007. En el año 2008 comenzó a competir con Colombia por los mercados del narcotráfico y la respuesta del Gobierno de combatirlos trajo como consecuencia la violencia, pero su problema está fundamentalmente focalizado en las zonas de la frontera, porque Ciudad de México tiene apenas una tasa de homicidios de 10 por cada 100.000 habitantes”, aseguró el director del Observatorio Venezolano de Violencia.

(El Universal)
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