Sábado 18 mayo, 2013 San Cristóbal/Táchira/Venezuela

Opinión - 2 junio, 2012 | 12:00 AM

Educación e inseguridad

La Educación, a través de sus instituciones, escuela y el ámbito universitario, no puede ser indiferente de lo que ocurre en sus alrededores, allí llegó la violencia, la inestabilidad, los efectos negativos de la inseguridad, conformados en un desbordamiento de causas y efectos negativos que vagan en las propias entrañas de las escuelas, en todos sus niveles y modalidades públicas y privadas, arrebatando la paz y tranquilidad en los espacios educacionales.
Esta influencia disfrazada de informal y camuflada en oscuras intenciones altera el acto educativo, creando desorden, confusión, pillaje, vicios, intolerancia y otros elementos con intenciones dañinas que se han desbordado y hasta burlado de las autoridades institucionales.
Estos actos, producto de delincuentes externos e internos que cometen fechorías y violentan normas y principios peligrosamente, no son resueltos a tiempo y se asume una actitud indiferente, conllevando el peligro de inseguridad, así como la perniciosa intolerancia o el “yo no vi nada”.
A la Educación hay que darle el valor humanístico que permita la formación cognoscitiva en el área del perfil de ciudadano identificado con la paz. La fe y la esperanza de una sociedad fundamentada en el respeto, la consideración, la tranquilidad y los hábitos que diferencien los actos buenos de los malos, la violencia verbal, psicológica, estigmas sociales, adicciones peligrosas, ausencia de sensibilidad, violación de la dignidad y los derechos humanos. Pero esta premisa no se logrará si desde los propios ministerios que se encargan de la Educación van negando el avance de las áreas humanísticas, en contradicción con lo que proponen: “Las líneas generales del Plan de las Nación para 2007 al 2013, donde señalan la preeminencia de corrientes humanísticas, en términos de valores y la exaltación de nuestro legado histórico”, al negar divisas de Cadivi para formar profesionales en estas áreas tan necesarias que se unen a la científicas para una aprendizaje integral.
A pesar de ello, hay aspectos a desarrollar, con base en principios de conciencia, actitudes positivas, uso de la biblioteca con investigaciones, lecturas agradables y comprensivas, práctica integral del deporte, la cultura y el buen uso de las redes sociales, con una comunicación constructiva y que puede influir de forma positiva o negativa, llevando mensajes de confraternidad, y evitar la discrepancia, el odio, la confusión e irrespeto a la dignidad humana y su sagrado derecho a estar informado correctamente.
La familia, la escuela y todas las instituciones del Estado deben cuidar su tesoro más preciado, como son los niños, adolescentes y jóvenes, que acuden a la educación en la búsqueda de un futuro mejor y una profesión digna. ¡Cuídese! Tome previsiones. Y comparta con sus hijos y sus alumnos este tema.
Alcides Rivas Guerrero