Recadero - 30 enero, 2012 | 12:00 AM
Un kilómetro de huecos gigantes y socavones
Huecos gigantes en la carretera y socavones amenazan no solamente la comunicación de Las Lomas con Santa Teresa y la parte alta del municipio San Cristóbal, sino también las viviendas de la urbanización que lleva el nombre de ese sector de la parroquia San Juan Bautista.
Es un kilómetro de vía desde la avenida Libertador, a la altura de la estación de servicio, hasta el mercado Santa Teresa, en los límites con el barrio Bolívar, pero una parte importante está tan deteriorada que al menos tiene ciento diecisiete huecos, según contó el equipo de Diario La Nación. Se trata de la calle Táchira, pero -dicen los vecinos- quedó de Principal cuando colapsó ésta que iba desde la avenida Bolívar hasta Santa Teresa.
Es probablemente uno de los sectores más hermosos de la capital tachirense debido a que está rodeado de vegetación, ésta sobresale y se siente un clima agradable. Por ahí vive gente de clase media que desde hace varios meses está viviendo entre el hedor de las cloacas que corren libremente por la calle, desde la parte alta -según dicen- y van a dar a la avenida Libertador -según se observa-.
Cuando se entra a la urbanización por la avenida Libertador, precisamente en el límite con la avenida, se aprecian huecos de diferentes tamaños y profundidades, igual sucede con el resto de esta importante calle de San Cristóbal. A la derecha del área verde de la acera sobresalen los cables, gruesos, dicen que de alta tensión, que se supone son subterráneos, lo cual complementa un ambiente poco agradable para quienes por allí transitan.
Subiendo esa calle pendiente, quien no se acostumbra a ver huecos en la vía, no deja de asombrarse porque la calzada está agrietada; en algunos tramos ha desaparecido por lo menos un centímetro de la primera capa de asfalto, tampoco faltan los huecos que de tanta agua negra que baja se llenan para cuando está el sol picante, “amargarle” la vida a quienes por allí hacen vida debido al aroma que emanan.
Más adelante, un poco más arriba de la entrada a la calle Falcón, más de un canal de la carretera está tapado con chamizos, palos, bolsas de basura y lo que los vecinos pudieron encontrar para evitar que algún carro caiga ahí y se siga debilitando la vía.
Y es que según Ricardo Murillo, nativo de esa urbanización, aparentemente el hueco es pequeño pero está socavado. Estima que el interior tiene varios metros de profundidad y de diámetro. Lo peor, llama la atención, que por ahí pasan desde vehículos pequeños hasta las unidades de transporte público y carros pesados, y si no es por los obstáculos que colocaron, no descartan que alguno quede en el fondo del hueco porque no lo aguantó la plataforma vial ya sin bases.
Ese hueco se abrió -dijo- el diecisiete de diciembre, pero el catorce amaneció pequeño y en tres días se hizo tan grande que la comunidad se asustó y trancó la vía. Entonces la Alcaldía de San Cristóbal acudió, les anunció que iban el veinte de enero, pero no ha vuelto. Llamó la atención una hendidura, de las tantas que hay en ese sector, porque está paralela al hueco “decembrino”. Estima que si sigue lloviendo la próxima semana se unirán y ahí si que no saben qué pasará porque lo más probable es que esa zona quede incomunicada.
Por supuesto, dicen los vecinos que la preocupación es de vieja data por cuanto una vecina duró año y medio con el piso de la entrada al garaje “abierto”, aunque se lo repararon. La casa de otra familia vecina tiene dos huecos que semejan “pequeñas piscinas” de aguas de cloaca y temen que la misma se deteriore. Más arriba, la familia Valero está viviendo un trauma parecido, aunque más grave, porque está en la entrada principal, destapado, y tiene -calcula el señor Luis Enrique- siete metros de profundidad y otro tanto de diámetro.
Cuando llueve, la calle Táchira se vuelve un río de aguas negras, rebosando estas de las calles y haciendo su ingreso a las viviendas contiguas.
“Tengo tanto tiempo llamando para que nos ayuden y sin embargo, la situación sigue igual. La alcaldía dijo que va a haber respaldo pero no tiene recursos económicos para arreglar problemas, el problema en mi casa son las cloacas que vienen de Santa Teresa, pasan por aquí y revientan abajo debido a que tienen muchísimo tiempo sin mantenimiento. Esto empezó con un huequito y ahora tiene siete metros de profundidad por siete de diámetro hasta convertirse en un problema perenne. Traje una máquina para que abriera pero no conseguimos los tubos, lo único que logramos fue sacar un poco hacia la calle para que drene, pero la situación sigue igual. ¿El olor? hay que echarle todos los días gasoil y creolina porque no se aguanta, lo peor es que cuando llueve, las heces de la gente de la parte de arriba pasan por aquí y caen a las demás casas y a la calle” -, dijo el anciano-.
Las cloacas, a decir de los vecinos, son el problema. Enrique Silva considera que están en la “desidia, por falta de atención municipal, porque han permitido que construyan en la parte alta pero no han obligado a hacer drenajes para las cloacas y las han tirado todas por este sector, eso es falta de planificación”.
Vecinos como Arelys y Heriberto Gandica advierten que si no reparan los drenajes toda la calle se destruirá y quedarán incomunicados. Y es que a unos cien metros del señor Valero, hay un cajón o tanquilla destapada que no se sabe si es de Corpoelec o de Cantv, pero lo que sí saben es que tuvieron que taparlo para evitar que siguiera cayendo “una cantidad de carros”.
– Dentro de ese hueco hay una lavadora, una cocina vieja que habían botado por ahí, todas las madrugadas pasaba un carro y cuando escuchábamos era el ruido, nos llamaban para que los ayudáramos, y si no se colocan esos obstáculos puede haber una tragedia, cuando algún carro los quita porque les da y no se paran a colocarlo otra vez, se mete un carro ahí. Bajo la lluvia, mi hijo y su tío han tenido que mojarse para ayudar a la gente a salir de ese hueco -dijo Arelys-.
Las aceras son otro problema porque están deterioradas, “a toda hora las cloacas bajan por aquí, cómo se le va a meter plata a eso, por eso por aquí eso está refeo” -, agregó la dama quien dijo que tiene problemas por la vialidad y la electricidad, asegurando además que los dejan hasta dos días sin luz y se les pierde la comida-.
Unos metros más adelante, hay otro hueco tapado con un obstáculo por los vecinos para evitar que más carros se dañen.
La vía continúa dañada hasta la regresiva que está destrozada, partida, con huecos. En algunos tramos le han colocado asfalto, en otros se ve que los mismos vecinos han improvisado colocándole cemento. Hay un tramo donde se ve el hierro que le colocaron para el agarre del concreto; no obstante, es un peligro para los carros que circulan por esa vía.
Humberto Garnica informó que dicha regresiva la construyó el anterior alcalde cuando entregó el urbanismo en la parte alta, por lo que considera que duró muy poco la misma.
Los vecinos critican que la Alcaldía permite que se siga construyendo “sin planificación” porque no mejoran los servicios. Por eso, están planificando -anunciaron en la parte alta – que cuando lleven asfalto para dichos urbanismos, harán que los coloquen en esa vía principal.
También coinciden los vecinos en el anuncio de que si después de la feria la alcaldía no va al sector a arreglar los drenajes, que -consideran- son la solución al problema, volverán a trancar la vía porque lo más probable, si no cambian la tubería, es que todo ese sector, al igual como sucedió en la calle principal, desaparezca; entonces temen que desaparezcan Las Lomas, donde han invertido y pasado una buena parte de su vida.
Marina Sandoval Villamizar
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