Reportajes y Especiales - 5 agosto, 2012 | 12:00 AM
¿Dieta en vacaciones?

Los especialistas señalan que se debe comer cada tres horas y evitar los carbohidratos en las noches.
Las conversaciones sobre las dietas se han convertido, a través de los años, en una historia sin fin, un cuento de novelas o una serie de televisión repetida y cuando llegan las vacaciones, para algunas mujeres comienza el dolor de cabeza, mientras que otras se desbordan y abandonan sus hábitos alimenticios, sin medir las consecuencias a las que se arriesgan cuando aparecen esos kilitos de más.
Las llamadas tentaciones en esta época del año, así como en otras temporadas como la decembrina, donde los días de descanso se acentúan y nuestro entorno cambia, son un verdadero episodio con afirmaciones como: ¡Estoy de vacaciones, cuando regrese comienzo la dieta!…¡No me pierdo esta comida!… ¡Hoy como y el lunes empiezo a cuidarme!.
Sin voluntad y control de lo que consumimos diariamente, no habrá resultados favorables, en ningún caso. En los días de descanso, toda mujer debería mantener el peso con el que se va hacia la montaña, la playa, a casa de algún familiar, a un viaje “todo incluido” o si decide quedarse en su casa. La persona debería salir y regresar, sin un kilo de más.

Claudia Jaimes, nutricionista y dietista, revela que el secreto está en saber comer para mantener el peso indicado.
“Hay que verle el lado positivo a todo”, comenta Claudia Jaimes, nutricionista y dietista de San Cristóbal, quien explica que las personas que viajan a la montaña o a la playa, deberían comer, cada tres horas independientemente de la hora en que se levanten, esta es la proporción de un buen balance y equilibrio del metabolismo.
“La idea es desayunar, luego a las tres horas una merienda, almorzar, merendar, cenar y si la persona se trasnocha, debería “picar” algún pasapalo; pero todo en un proceso de cada tres horas. Lo más importante es que eviten los carbohidratos de noche”, recomienda la profesional.
En un viaje “todo incluido”, los hábitos alimenticios pueden estar balanceados porque, como dice su nombre, hay de todo: cereales, leche, te, yogures que se pueden consumir en las mañanas, hay arepas, empanadas y quesos que también se pueden comer.
Al mediodía puede ser pescado frito, pollo o carne, guisados o a la plancha, y siempre se debería incluir un carbohidrato y ensalada. Al llegar la noche, una cena más light como frutas, yogurt, pollo a la plancha, jugos sin azúcar, ensalada, si se pueden evitar las frituras y las harinas por la noche mucho mejor y en todas las comidas se deben respetar las porciones o cantidades.
Para las bebidas alcoholizadas, que nunca faltan en los tiempos de asueto, existe también la disciplina, lo ideal sería incluir licores no dulces, ni refrescos si los toman, hay que evitar los excesos.
En el caso de que en la fiesta o la reunión, hayan comidas que no deberían consumirse y te sales de los límites por lo tentativas que son: al otro día se puede hacer un día “líquido”, con sopas o tomar jugos de frutas.
Es primordial para la especialista Claudia Jaimes que “las personas consuman las mismas calorías que están gastando. Si usted consume más de lo que necesita, va a subir de peso, si usted sabe que comió un poquito demás; pero al otro día sale a caminar más de lo que normalmente camina o hace más ejercicio del que diariamente hace, pues eso compensa lo que se comió demás”.
Agua y ejercicios protagonistas
Mantener el consumo de agua y el ejercicio físico a donde vayan, es preciso. En la playa puedes caminar por la arena, nadar, jugar raquetas; si no salen de vacaciones, caminar en un parque, un centro comercial y, sobre todas las cosas, disfrutar lo que están haciendo y eso compensa, lo que coman de más.
Es necesario recordar que los seres humanos parecemos de carne y hueso, dicen las noticias de salud más recientes; pero en verdad las tres cuartas partes de nuestro peso corporal son agua. El agua es el 85 por ciento de la sangre, el 75 por ciento del cerebro, el 70 por ciento de los músculos y hasta el 22 por ciento de la osamenta.
El agua es un nutriente indispensable, al punto de que se puede sobrevivir un mes sin comer, pero apenas se toleran unos pocos días sin beber de esta fuente de vida.
El llamado vital líquido es resbaladizo y forma parte de casi todos los procesos que tienen lugar en el organismo. Actúa como solvente, lubricante, refrescante y agente de transporte. El agua es necesaria tanto para evitar la fricción entre los distintos órganos, deshacerse de las toxinas, llevar los nutrientes a destino o regular la temperatura del cuerpo a través de la transpiración y actúa en la evacuación intestinal.
Combinados consumo de agua y ejercicios, además de la buena alimentación, armonizan el cuerpo y el espíritu de toda persona que desee vivir más saludable o enérgico, en su vida personal, en su trabajo, durante sus vacaciones, y, a medida que pasan los años, podrá mantenerse con el peso adecuado y con una buena dieta alimenticia.
“En la mayoría de los casos, las enfermedades son consecuencia de lo que comen las personas, por ejemplo: si tienen problemas de hernias lumbares, problemas de colesterol y triglicéridos, problemas de circulación, hígado graso y estreñimiento, todo eso tiene que ver con el peso, debido al descontrol en el consumo de alimentos; en pocas palabras, por no saber cómo comer adecuadamente”, describe la nutricionista.
Jaimes revela que un diagnóstico de su experiencia profesional y a través de sus consultas diarias de lunes a sábado, la ha llevado a determinar que más del 80 por ciento de sus pacientes llegan con problemas de obesidad moderada hacia arriba (la persona tiene un índice de masa corporal superior a los 35).
“Mientras más alto sea el índice de masa corporal, la mujer aumenta el riesgo de tener problemas cardiovasculares. Se recomienda tener un índice de masa corporal entre los 20 hasta los 24.5. Esta es la relación de peso y estatura. Eso es lo ideal. La persona que tiene 30 de masa corporal, sin duda tiene una obesidad”.
La nutricionista le agrega a la lista de consecuencias del descontrol corporal: los malos hábitos, sedentarismo, mucha comida chatarra, las mujeres no hacen ejercicio, comen más carbohidratos en las noches y expresa que todo depende del interés que tenga el paciente y, con ello, su fuerza de voluntad y las ganas de vivir con buena salud.
Acudir al nutricionista es importante. Es el profesional indicado para brindar la orientación necesaria en cuanto al peso corporal y la alimentación. Hay que tenerle confianza al especialista.
“En nuestra profesión tratamos diversos tipos de personas, con distintas patologías; pacientes con problemas de circulación, cervical, diabetes, autismo, bebés, personas de la tercera edad, personas con discapacidad, con problemas renales y personas que deben aumentar de peso; todos estos casos son especiales y requieren determinado tratamiento”, asegura Claudia Jaimes.
Esta especialista labora con la técnica de la auriculoterapia que consiste en colocar balines de acero inoxidable, en el pabellón auricular de la oreja que funcionan por medio de la presion y son puntos específicos dependiendo de la funcion, para controlar el apetito y la ansiedad, el sistema gastrointestinal, estrés y el metabolismo. Las mujeres interesadas pueden consultar a la nutricionista al siguiente correo: claudiamju31@hotmail.com ó llamar al teléfono: 0416-1313999.
Tomar en cuenta la consulta con el nutricionista, no es solo para bajar de peso, el objetivo es aprender a alimentarse bien y esos hábitos deberían comenzar desde el nacimiento para evitar consecuencias posterioriores.
El autoestima, forma parte de este proceso que en todo caso, si lo hacemos bien termina por embellecernos, nos sentiremos bien y tendremos un cuerpo y una mente sana.
María Teresa Amaya

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