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Venezuela - Miércoles 23 julio, 2014

Reportajes y Especiales - 2 julio, 2012 | 3:29 PM

Hoy se cumplen 40 años de la muerte de Felipe Pirela conozca detalles de su asesinato

Hoy se cumplen 40 años de la muerte del bolerista zuliano Felipe Pirela, conozca más detalles de su asesinato, en una crónica escrita por Pedro Revette en su blog cronicasdeltanato.

Auge, caída y gloria de El Bolerista de América

Al terminar los compases y en medio de una sonora ovación Felipe Pirela dio una rápida mirada a su reloj. Eran casi las dos de una prometedora madrugada. Los aplausos continuaban y el hombre de 30 años vio pasar ante sí, como una película, escenas de las cosas que hasta ese instante había vivido.

Pese a los amargos momentos de los últimos años, podía sin duda alguna considerarse un hombre con suerte – un enmantillado como decían en su tierra – Recordó con especial fruición una entrevista que había tenido lugar once años antes como resultado del interés que por él mostró el afamado director Billo Frómeta luego de verle en una sus rutinarias actuaciones con la orquesta Los Peniques de Jorge Beltrán.

El maestro concertó una cita en la propia casa de Pirela y tan solo llegar expresó:

- Quiero contratarlo para que sea el bolerista de mi orquesta, usted tiene mucho futuro, canta como los ángeles.

Feliz y entusiasmado el joven aceptó, antes de eso solo había tenido presentaciones en programas de radio y breves pasantías por las orquestas de Juanito Arteta y la anteriormente mencionada Los Peniques, pero en ambas agrupaciones Felipe desempeñó un muy secundario papel. Ahora con la reagrupación de la portentosa Billo´s Caracas Boys la vida le sonreía.

Frómeta, que estaba en la búsqueda de nuevos talentos para reensamblar su orquesta luego de la salida obligada de los escenarios a finales de los 50, contrató además un nutrido grupo de músicos y a otro portentoso cantante zuliano – Cheo García – para que se encargara de las guarachas.

Mientras bajaba de la tarima del Molino Rojo, el recién inaugurado local nocturno en el que estaba actuando en Puerto Rico, el bolerista siguió recordando. Con el ingreso a la orquesta del maestro Billo sus acciones en el mundo de la música subieron exponencialmente. Ya no era el jovencito desconocido, su voz y su especial porte se conocían en Venezuela y América por la magia de la televisión y los discos. A la salida de cada evento lo acosaban miles de muchachitas y era el consentido del público que había encontrado en él especiales matices para interpretar el bolero.

El maestro Billo que sabía lo que tenía entre manos le brindó la oportunidad de lucir todo su talento en un álbum que diseñó especialmente para él con una compilación de viejos y nuevos temas y que se convertiría en todo un suceso. La producción llamada Canciones de ayer y de hoy provocó una avalancha de nuevas propuestas. Todos querían ficharlo: Tito Rodríguez, Renato Capriles y Chucho Sanoja le hicieron propuestas, además recibió ofertas de varias disqueras y esto lo puso ante la disyuntiva de separarse de la orquesta que lo había dado a conocer.

Antes de salir del local ubicado en Caguas notificó a un grupo de amigos que tenía la intención de trasladarse a San Juan para terminar de pasar la noche allá y luego irse a dormir al hotel donde estaba residenciado. En el camerino continuó divagando sobre su cercano pasado.

De manera amistosa abandonó la orquesta Billo´s y firmó contrato con el sello Velvet con el que grabaría “Únicamente tú” la canción que consolidaría su fama y prestigio. Si con la agrupación de Luis María Frómeta había llegado a los mercados de Colombia, Ecuador, Perú, Republica Dominicana y Miami, con este tema pudo llegar al numeroso público latino de la ciudad de Nueva York. Con Velvet obtuvo también contratos en la importante plaza de México donde lo bautizaron como El Bolerista de América.

Por esa misma época contrajo nupcias con la joven Mariela Montiel pero su tormentosa relación los llevó a divorciarse dos años después; paradójicamente al tiempo que consolida su éxito en el exterior Felipe Pirela cae dramáticamente en el gusto de sus compatriotas; según el periodista Alfredo Carrasco los venezolanos no le perdonaron que abandonara la orquesta del maestro Billo. Esto lo entristece y se va a Colombia, país en donde vivió tres años, luego se residencia en Republica Dominicana y finalmente se retira a Puerto Rico, donde estaba esa madrugada del 2 de julio de 1972.

Felipe Pirela y su grupo de amigos continuaron departiendo; para Felipe la noche era joven y quería seguir celebrando. Celebrando porque al parecer las cosas empezaban a enderezarse, parecía que a partir de esa noche saldría del agujero donde estaba y en el que había caído desde que se divorció de Mariela. En este punto, mientras sorbía su trago Felipe recordó el amargo episodio judicial en el que se vio envuelto por la custodia de su pequeña hija y el maltrato infligido por los empresarios de los canales de televisión privada en Venezuela que querían pagarle lo que les daba la gana. A su mente llegó otra vez la frustración vívida por el intento fallido de fundar su propia disquera. Lo asaltó de nuevo el malestar por los rumores que de manera maliciosa echó a rodar su ex esposa en torno a su conducta sexual.

Pero ya nada de eso importaba ahora porque le habían ofrecido promisorios y jugosos contratos, Felipe Pirela sonreía. Mientras sorbía su trago veía a sus amigos y sonreía. Le parecía mentira que luego de haber estado en la cima como el mayor vendedor de discos ahora se encontrara en la más absoluta miseria, un estrecho cuarto de hotel y dos o tres mudas de ropa constituían sus pertenencias, mas si todo iba como le habían prometido todo cambiaría y podría comprar la casa que quería para su madre en Maracaibo y llevar un obsequio a su pequeña hija en la visita que le tenía prometida para las vacaciones escolares.

Con este pensamiento salió con sus acompañantes rumbo al bar del Hotel Borinquen donde tenían programado continuar la farra…

Todo el grupo salió del Molino Rojo para abordar un vehículo con dirección a San Juan, 15 millas al norte, al llegar a la capital fueron al bar del hotel Borinquen donde siguieron bebiendo. De allí salieron a las cuatro y media de la mañana; a esa hora decidieron irse con Carmelo López Ramos, cantinero del Borinquen al club July de la urbanización Santurce hasta que a las 7:30 a.m. Otilio Martínez el propietario del club les pidió que le dieran la cola hasta su casa pues iba a cerrar el local.

Pirela parecía estar incomodo, entre sus acompañantes estaba un sujeto que se identificó ante los demás como Julio Portabales, nombre que el cantante sabía falso. Felipe Pirela tenía asuntos pendientes con este hombre e intuía que en cualquier momento podía presentarse un altercado.

Luego de llevar a Martínez hasta su casa decidieron seguir la farra en el apartamento de Portabales ubicado en el condominio Isla Mar pero fueron echados de allí por una chica, al parecer prostituta, que les pidió que la dejaran dormir pues tenía mucho sueño.

Decidieron entonces encaminarse al club Coco Mar, al rato de estar allí se produjo una discusión entre Pirela y Portabales que rápidamente pasó a mayores; en un momento crítico Portabales desenfundó un revolver que apuntó con decisión contra la humanidad del cantante solo que al accionar el arma esta se encasquilló. En ese ambiente de gran tensión Pirela decidió abandonar el local y le pidió a su amigo Carmelo, el cantinero del hotel donde residía que lo acompañase.

Cuando el cantante salía del sitio Portabales le dijo en voz alta y con el rostro abotargado: “Acuérdate que tú no eres de aquí”

Pirela y Carmelo salieron a la calle La Rosa de la avenida Baldorioty de Castro en Isla Verde con la intención de abordar algún taxi, avanzaron dos cuadras cuando de pronto frente a ellos surgió el vehículo de Portabales, este desde la ventanilla y sin mediar palabras disparó 5 veces contra Pirela, tres de esas balas lo impactaron en el pecho y una le atravesó el corazón. El asesino huyó de inmediato y el aterrado Carmelo quien se había tirado al suelo buscando protección corrió a auxiliar a su amigo. Dos policías llegaron en un auto patrulla y con la ayuda de Carmelo trasladaron a Pirela hasta el hospital Prebisteriano, según las declaraciones que reposan en las actas procesales del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) Felipe Pirela estaba aún vivo y suspirando cuando salieron de Isla Verde con dirección al centro médico.

El 12 de julio el hombre finalmente es positivamente identificado como Luis Rosado Medina y con estos datos y fotografías se intensifica su caza en Puerto Rico y otros países; el día 19 Miguel Rivera director del CIC convoca a la prensa para informar de la captura de Luis Rosado Medina, el asesino fue localizado en una casa del barrio Ciénaga del pueblo de Vea Baja gracias a la denuncia de un vecino del sector.

Se le impuso de los cargos de asesinato en primer grado y dos infracciones a la ley de armas y se le fijo una fianza de 25 mil dólares. La justificación que dio Rosado para cometer el crimen fue que el venezolano se había negado a pagarle viejas deudas por drogas. “Yo lo maté porque se negó a pagarme las drogas que le había fiado para su uso personal y el de sus amigos. Pirela me debía 5 mil dólares en cocaína por eso decidí matarlo”

En agosto de 1972 Luis Rosado Medina es condenado a 25 años de prisión, sin embargo de esa pena el convicto solo cumplió 3 pues en 1975 fue puesto en libertad bajo fianza, con la promesa de portarse bien y presentarse semanalmente ante el tribunal. A los dos meses Rosado Medina desaparece y en poco tiempo es recapturado en una redada antinarcótico. La defensa logra convencer a las autoridades de la inocencia de Medina en ese caso de narcóticos y es liberado nuevamente por medio de una fianza.

El 29 de junio de 1976 cuando estaba a punto de cumplirse 4 años del asesinato de Felipe Pirela, un cadáver horriblemente mutilado y desfigurado, con las huellas digitales destrozadas apareció en las calles de Puerto Rico; se decía que era Luis Rosado Medina quien había sido ejecutado en venganza por la muerte del cantante, sin embargo otras versiones indicaban que el asesino se había hecho una cirugía plástica que lo ayudó a escapar definitivamente. El hecho cierto es que con la desaparición de este hombre todo el misterio que rodeó la muerte del Bolerista de América se intensificó.

En una carta enviada por Pirela a su amigo Orlando Galofré días antes de su trágica muerte, el artista le expresó que lo único que deseaba era estar con sus hermanos y poder estrechar entre sus brazos a su pequeña hija Lennis, en la misma misiva revelaba el intenso dolor que sentía pues no podía entender como en Puerto Rico lo querían tanto mientras que en Venezuela lo habían condenado al ostracismo después de su divorcio.

Cronicas del Tanato