Peregrinaje por los siete templos implica un acto de contrición por la condena de Cristo

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Pocas personas refieren conocer el origen del rito, el significado de la visita a los siete templos que, cada jueves y viernes de Semana Santa, miles de católicos emprenden por tradición en los centros urbanos de Latinoamérica y otras regiones del mundo.
La costumbre encarna un acto de contrición por el sacrificio que supuso la condena colectiva contra Jesús de Nazaret, quien terminó pagando con su vida la osadía de pregonar valores como la unidad, la solidaridad con los más necesitados, el amor al prójimo… a la vez que repudiaba abiertamente la hipocresía y tiranía de los poderes establecidos para entonces, con el Imperio Romano y las élites judías a la cabeza.

En su dura travesía hacia la cruz, donde multitudes, aupadas por los poderosos, le escupían, golpeaban y pedían a gritos su muerte, Jesús padeció siete escalas y/o entrevistas, según relatan las crónicas: Huerto de los Olivos; la casa de Anás; la casa de Caifás; el despacho de Poncio Pilato; el palacio de Herodes; el Enlosado y, finalmente, el Gólgota.

“La visita a los siete templos que hacemos en Semana Santa tiene como marco histórico el sufrimiento de Jesús, que fue llevado de una autoridad a otra para ser condenado a muerte. Es por tanto, un acto de desagravio en el que pedimos perdón a Dios por las ofensas que le hicimos al haberlo traicionado y entregado a las autoridades de aquella época”, relata el portal católico rosario.org.

Isabella y el Nazareno de San Pablo

Parte de los caraqueños que permanecen en la ciudad durante este asueto religioso salieron al acostumbrado peregrinar por las iglesias. Entre las más concurridas este jueves, figuran Santa Capilla, la Catedral, San Francisco, Sagrado Corazón de Jesús y la Basílica de Santa Teresa, casa que alberga la imagen del venerado Nazareno de San Pablo.

Uriel Díaz, una devota del Nazareno que cada año recibe a cientos de fieles vestidos con túnicas moradas, como símbolo del padecimiento de Jesús en el Vía Crucis, culminó el recorrido de los siete templos en la Basílica de Santa Teresa. Allí, pasadas las 6:00 de la tarde, terminaba su acto de fe con la atención a una misa.

“Isabela es un milagro del Nazareno. Yo aproveché la visita a las iglesias para traérsela de una vez, para darle gracias por dejarla nacer. Antes de ella, perdí tres embarazos porque soy hipertensa, porque me dio preeclampsia. Mi niña nació a los seis meses y sobrevivió. ¡Yo le pedí tanto! ¡Con tanta fuerza! Yo sé que él me escuchó”, decreta la joven madre, con su beba de siete meses en brazos.

Entre tanto, el sacerdote recordaba a los fieles: “No se trata de correr, de salir a pasear por los templos. Detengámonos en cada iglesia a la que vayamos con la conciencia de lo que esto significa. Hagamos una oración con el corazón, pensemos en el sufrimiento de Nuestro Señor, en la injusticia de su padecimiento, en el vilipendio contra un hombre que lo había entregado todo por la humanidad”.

Este viernes, los templos caraqueños abrirán sus puertas a los devotos desde muy temprano, a partir de las 7:00 de la mañana.

AVN