Reportajes y Especiales - 27 mayo, 2012 | 12:00 AM
Violencia en el noviazgo

La mujer es más vulnerable a sufrir la violencia, que es lo que se conoce como violencia de géneros. Foto: Archivo
Todo ataque intencional de tipo verbal, físico o psíquico, sexual y egoísta de un miembro de la pareja a otro, se define como violencia en las relaciones del noviazgo, que llevan a un solo resultado, controlar o en todo caso dominar a la otra persona.
Esta respuesta debatida y estudiada a través de los años por sicólogos, siquiatras, terapeutas, orientadores, entre otros especialistas, tiene sus raíces desde la familia, la crianza, el amor, el afecto, la relación de padres e hijos y el estímulo con el que se forma cualquier ser humano en los distintos sectores de la sociedad y sus relaciones.
Las estadísticas son claras cuando se habla de las relaciones amorosas, y aunque existe violencia entre las dos partes, es más determinante el maltrato hacia la mujer que de ella al hombre.
María Alejandra Oliveros, sicóloga de la Fundación Psicoatención, explica que “la violencia contra las mujeres comprende todo acto sexista (dentro del contexto de la violencia contra la mujer, es el que se ejerce en contra de la víctima por el solo hecho de ser mujer), o conducta inadecuada que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento emocional, físico, sexual, laboral, económico o patrimonial”.
La violencia contra la mujer en algunos casos comienza desde temprana edad, en las relaciones del noviazgo, durante la adolescencia o la edad adulta joven, y es muy importante tener presente que hay patrones de relación que las mujeres y que la sociedad en general deben saber identificar para prevenir problemas posteriores.
Al hablar de adolescentes que se encuentran en un contexto escolar, resulta muy útil acudir a la parte de orientación o parte sicológica del colegio o liceo donde estudian. También es precisa la comunicación con la familia, que muchas veces no se da, porque la mayoría de las relaciones a temprana edad ocurren entre los amigos, y la mayoría de veces la misma familia no se entera, detalló Oliveros.
La escena en cualquier circunstancia tiene una connotación importante y las jóvenes deben utilizar los canales regulares que existen en las instituciones educativas para buscar ayuda, para plantear su malestar y para poder recibir orientaciones de cuándo separarse de una relación y qué límites debe poner, a quién debe acudir e inclusive si es necesario llegar a buscar medidas de protección de tipo legal en los organismos que la pueden brindar.
–¿Cómo se detecta el maltratado en un adolescente?
–Si observamos a nuestras hijas o hijos en su adolescencia, de cómo es su comportamiento, muchas veces uno ve que los jóvenes están cambiando, el novio muchas veces le limita la relación a su novia con los padres, que no tenga muchos amigos y le dice que la cela porque la quiere. También otra cosa que ocurre es que el novio le selecciona sus amigas, y ella siente que está haciendo lo correcto en nombre del amor.
Ahí es donde los adultos deben tener muchísimo cuidado, cuando les vean comportamientos a los adolescentes como que no salen, que no tienen grupos de amigos, no van para fiestas, están todo el tiempo con una sola persona, ahí deben actuar los representantes.
Desde un punto de vista más sicoanalítico, la especialista Keyla Camargo señala que “se puede observar la estructura de la familia actual, donde es muy frecuente o común, por ejemplo, la ausencia del padre, se da el caso de la madre soltera que cría a sus hijos sola, y por lo general busca parejas mayores que ella. Esa situación es típica en muchas parejas y se da en la violencia en el noviazgo”.
Insiste Camargo que la diferencia de edades grandes en una pareja es una característica para el dominio del hombre, cuando éste la mantiene, porque la mujer ve en él esa figura paterna; primero son novios, y si ella no trabaja, la parte económica entra en el juego de poder, ella comienza a vivir con esta persona y llega el momento en que se siente merecedora de un insulto y un regaño, tal vez por esa misma dependencia económica, piensa en sus hijos y su entorno, la envuelve de tal manera que no encuentra más salida que aguantar.
Explican las especialistas que no todas las situaciones de diferencia de edad son iguales; pero son las más frecuentes en los análisis que han llegado a sus manos.
–Cuando una persona permite que alguien la maltrate, es porque hay problemas en su amor propio o hay falsas creencias respecto al amor, que las predispone de que los celos son igual a amor, y muchas veces cuando nos damos cuenta es muy tarde– asegura Camargo.
La situación de maltrato lleva tiempo, se deteriora la autoimagen, la autodefinición del adolescente o de la persona adulta, el proceso es bastante fuerte para que la persona se restablezca emocionalmente.
El tema de las redes sociales cuando son mal utilizadas o la mujer está deprimida o con baja autoestima, también ha sido una fuente de estudio de los especialistas; en tal sentido, María Alejandra Oliveros comenta que “la violencia a través de las redes sociales, ese hostigamiento, esa vigilancia o cuestionamiento continuo de algunas parejas que someten a sus novias y las hacen hasta tener su propia clave en los diferentes correos, facebook, entre otros. Además de muchas páginas que no traen nada bueno, en el caso de los adolescentes que comienzan a explorar su vida sentimental pudiera traer como consecuencia, si no son controlados a tiempo, una desviación en su vida personal, que no es la más apta ni el mejor consejo”.
Los adultos deben estar atentos a la información que manejan sus hijos o menores a su cargo, pues pueden no subestimar, y podría pensarse que son cosas de adolescentes, cuando verdaderamente se está sufriendo un verdadero proceso de violencia. Cuando hay violencia en la adolescencia, puede haber violencia cuando se llegue a adulto, si no se controla a tiempo, determina la especialista.
Es primordial saber que los estilos autoritarios de paternidad y maternidad no traen resultados positivos en la autoestima, ni en la vida social de los jóvenes. Se requiere también tener interrelación social, es decir, los jóvenes o adolescentes en un momento determinado buscan relacionarse con más muchachos de su edad y entonces tiene que haber un equilibrio, la familia no puede negarse a ese proceso de desarrollo normal.
La mujer es más vulnerable a sufrir la violencia, que es lo que se conoce como violencia de géneros, es la que viene marcada, porque se identifica en la mujer una serie de características que le atribuye la sociedad, tales como: La debilidad, la sumisión, la pasividad. Aunque hoy día eso ha ido cambiando, sigue siendo mayor el número de mujeres agredidas que el de hombres agredidos.
Las sicólogas precisan que hay que alejarse a tiempo de estas relaciones violentas, que al pasar de los años no llevan a nada productivo, se podría caer en casos más graves y casi incontrolables que afectarían a la familia en general.
María Teresa Amaya


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