Hipertensión: un asesino silencioso

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La hipertensión arterial es el primer factor de riesgo atribuible de mortalidad en Venezuela y ya duplica la suma de muertes causadas por enfermedades infecciosas, tabaquismo, sexo inseguro, desnutrición y diarrea, de tal forma que es necesario enfatizar en la prevención y en las medidas que debe tomar cada individuo para evitar convertirse en hipertenso.

Según el doctor Jesús López, médico especialista en Hipertensión Clínica y coordinador del postgrado de Hipertensión en el Hospital Central de San Cristóbal, esta es una enfermedad que se trata del incremento de resistencia que imponen los vasos a la salida de sangre del corazón, acción que afecta diversos órganos fundamentales para que la persona viva de forma armónica, como el cerebro, el corazón, el riñón y los vasos.

Esta resistencia que hacen los vasos para dejar fluir la sangre y que generan el incremento de la presión arterial, es consecuencia de aspectos particulares en cada individuo, algunos de los cuales se pueden prevenir y otros no.

Explica el doctor López que la forma de diagnosticar al paciente hipertenso es tomándole la presión de forma constante; al respecto, señala que la Sociedad Venezolana de Hipertensión Arterial tiene como lema “Conoce tus cifras, alcanza tus metas”, ya que la población en general “debe desenmascarar al asesino silente” que es la hipertensión arterial.

Detalla el doctor López que el valor normal de presión arterial en la población mayor de 18 años es de 120 – 80 milímetros de mercurio, si la tensión se encuentra por encima de ese valor, requiere tratamiento.

“Si una persona tiene 140 – 90 milímetros de mercurio de tensión, ya es hipertenso, el objetivo es que el paciente controle sus cifras y alcance las que le corresponden de acuerdo a su condición particular, pero que en todo caso, debe ser menor de 140. La meta de un hipertenso es tener menos de 140 – 90 milímetros de mercurio”, refiere el médico especialista e investigador de estos temas.

Como afecta la hipertensión a los órganos

Dentro de la explicación ofrecida por el doctor Jesús López, el cerebro es una de las partes más afectadas por la hipertensión arterial, de tal forma que se puede producir el Accidente Cerebro Vascular (ACV), que generalmente termina en hemiplejia o apoplejía, casi siempre ocasionando una discapacidad, siendo ambos impedimentos los que más afectan, luego, el desarrollo social del individuo.

“En el corazón, la hipertensión es la primera causa de hipertrofia ventricular, lo que significa que el corazón crece o aumenta de tamaño, crece porque tiene que vencer la resistencia de los vasos y eso lo hace desarrollar y aumentar de tamaño para poder sacar la sangre contra la resistencia que oponen los vasos; a este incremento se le llama hipertrofia ventricular”, explicó el doctor López.

Según el especialista, ese crecimiento del corazón no va acompañado del crecimiento vascular, entonces hay isquemia; es decir, déficit de irrigación a algunas partes del tejido, que al extenderse genera el riesgo de infarto. Hay que recordar que son los infartos la principal causa de ingreso de pacientes a las emergencias, junto con los ACV.

Existe, además, el escenario en el cual el paciente no hace infarto, pero el músculo del corazón sigue creciendo; entonces se produce la insuficiencia cardiaca, quiere decir “que el corazón pierde su capacidad de bombear la sangre para alimentar el resto de los tejidos, de poder sustituir la cantidad de sangre a todo el cuerpo, y en consecuencia empieza a fallar y puede traer un edema pulmonar, se hinchan los pies y el paciente tiene una enorme discapacidad, nuevamente secundaria a la hipertensión”.

Al hablar de las consecuencias sobre los riñones, indica el doctor López que la hipertensión disminuye la capacidad de su función, que es limpiar la sangre: “Ese trabajo de clarificación de la sangre que hace el riñón, baja, y los productos de desecho se quedan en la sangre, produciendo una serie de daños colaterales a otros órganos que se afectan de forma importante; de tal manera que el riñón necesita una presión normal para poder ejecutar su función de clarificador o limpiador. Cuando ese proceso disminuye a un punto tal que el riñón es incapaz de limpiar la sangre, entonces tiene que sustituirse por alguien que haga eso, y se trata de la diálisis, proceso que merma la calidad de vida del paciente”.

Refiere el especialista que cuando se evalúa cuál es el factor de riesgo más importante para que el paciente llegue a la enfermedad renal terminal, se detecta que la diabetes e hipertensión son las primeras causas de insuficiencia renal.

Factores de riesgo

Al hablar de hipertensión se presentan distintos factores de riesgo algunos de los cuales no pueden ser modificables.

Uno de los primeros factores es la genética, lo que se conoce popularmente como la herencia: si padre y madre son hipertensos, 100% de los hijos serán hipertensos, si uno de los dos, padre o madre, es hipertenso, hay 50% de probabilidad de que los hijos lo sean.

Otro factor de riesgo que no se puede modificar es la edad, en la medida en que aumenta la edad, el ser humano tiene mayor riesgo de ser hipertenso.

También está el género, en los hombres hay más posibilidad de presentar hipertensión desde la tercera década hasta la quinta década, supera a la mujer en prevalencia; no obstante, cuando la mujer pierde la protección estrogénica, que son las hormonas femeninas para la reproducción, pierde la protección natural que tenía, entonces más o menos entre la cuarta y quinta década de vida alcanzan al hombre en las cifras de la hipertensión arterial, y luego de la sexta década supera a los hombres.

La raza es otro factor, la mezcla de sangres negra, india, blanca, cuando se evalúan, se consigue que las personas negras tienen más riesgo de tener hipertensión. Los latinoamericanos se encuentran en el intermedio, el problema es que se tiene otros factores de comorbilidad como la diabetes y la resistencia a la insulina.

Riesgos controlables: estilo de vida

El estilo de vida, la alimentación y otros aspectos relacionados con el individuo, contribuyen a generar la hipertensión o evitarla, para este aspecto el doctor Jesús López hace algunas recomendaciones.

Detalla el experto que la comida con sal es un problema grave, quizás la acción de salud más económica y efectiva es disminuir la sal, una persona normal no debe consumir más de 6 a 10 gramos al día, y un hipertenso no más de 3 gramos de sal al día.

En un trabajo de investigación hecho con un grupo de Biología de la Universidad Católica se evaluó la sodio-sensibilidad y sodio-resistencia, permitiéndose demostrar que las personas tienen hipertensión arterial a raíz del consumo de sal: “Descubrimos primero que el nivel de consumo de sal es cerca de 18 gramos diarios, 8 gramos más del nivel recomendado sobre todo en comida chatarra y combinado con licor, la gente bebe y consume alimentos salados”.

Otros factores de riesgo que deben tenerse en cuenta son cigarrillo o tabaquismo que hace aumentar la hipertensión; la ingesta de productos con grasas trans o grasas saturadas, que en conjunto con la hipertensión van a acelerar el mecanismo de daño cardiovascular en un proceso de arteriosclerosis precoz.

En tal sentido, invita el doctor a que las personas ingieran comidas sanas, vegetales crudos, que tengan azúcares complejos o de absorción lenta; disminuir la ingesta de carnes rojas hasta comer máximo una vez a la semana; comer pescados que contengan omega como la sardina, el atún, las perlitas, el bagre, y el salmón que es el pez por excelencia de ácidos grasos omega 3, al menos tres veces a la semana.

Pero además los granos, para quienes no tienen problemas de vesícula ni de colon, el mejor alimento son los granos, porque tienen proteína, fibra, una cantidad suficiente de almidones que sube la cantidad de azúcares complejos ingeridos de manera que la digestión es lenta y no hacen la absorción de azúcar rápida como cuando se consume harina y gaseosas.

Así mismo, se debe mejorar el plan de ejercicio “todos deberíamos caminar durante 30 minutos diarios, no menos de cinco veces por semana y en esos 30 minutos no menos de 4 kilómetros, la limitación vendrá dada en el paciente de alto riesgo cardiovascular y debe ser evaluado previamente y estar controlado para alcanzar su meta de hipertensión, una vez que está controlado, el ejercicio tiene efectos extraordinarios en la reducción y mantenimiento de la tensión”.

Igualmente, se recomienda hacer uso adecuado del tiempo, bajar los niveles de estrés, la persona debe desarrollar estrategias para relajarse como orar, bailar, compartir una tertulia, todos ellos factores que ayudan a disminuir esa agitación que impacta en el aumento de la presión arterial.

Laura Sobral
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