Asesinó y quemó a su madre octogenaria

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Agentes de Politáchira, Policía Nacional y de la policía científica, trasladaron el cuerpo de la octogenaria a la morgue del Hospital Central.

Un enloquecido agricultor asesinó a su madre de un golpe en la cabeza y luego le prendió fuego, en la humilde casa rural que compartían desde hace muchos años, en la parte baja del sector El Ojito, vía El Pedregal, municipio Independencia.

El crimen ocurrió presuntamente la madrugada de este lunes, en la sala de la residencia, aunque no fue sino hasta las 7:30 de la mañana cuando las autoridades tuvieron conocimiento del hecho, pues el hijo de la víctima contó a sus vecinos lo que había hecho.

Sus pies y manos tenían quemaduras, y les habría confesado a los aterrados vecinos, que lo hizo porque Dios se lo había ordenado, que solo así el presidente Chávez recuperaría su salud.

Aunque al hombre lo conocían como un ermitaño, muy trabajador, que amaba a su madre y colaboraba con la comunidad, las quemaduras en sus extremidades inferiores y superiores, alertó a los vecinos de que efectivamente algo había hecho.

El criminal fue llevado a un centro asistencial para curarle las quemaduras en las piernas.

De esta manera, a través del sistema de Emergencia 171, las autoridades fueron notificadas de la situación, y en pocos minutos arribó una comisión motorizada de Politáchira, adscrita a la estación policial Independencia.

Los funcionarios detuvieron preventivamente al hombre, identificado como José Alberto, de unos 40 años de edad, mientras revisaron la casa, e hicieron el hallazgo en la sala del inmueble.

Eduvina Alviárez Suárez, de 80 años, yacía en el suelo. Un hilillo de sangre desprendía de la cabeza y ya había hecho un charco de considerable tamaño. Adicionalmente, le había prendido fuego, sus ropas estaban completamente quemadas, aunque no se precisó el grado de intensidad de las quemaduras.

Muy cerca del cadáver, una silla también consumida por las llamas. Afuera, un nutrido grupo de vecinos sacaba conjeturas y analizaba la conducta de José Alberto en los últimos días, que para su entender, no había sido inusual.

Ante la evidencia y la presunta confesión, el hijo de la víctima fue trasladado por Politáchira hasta un centro asistencial, donde le curaron las quemaduras y luego quedó recluido en la sede policial, a disposición de la fiscalía del Ministerio Público.

Eduvina Alviárez Suárez.

Dijeron quienes conversaron con él el día anterior, que estuvieron hablando sobre la instalación de agua potable para su casa, y que había comentado que su madre había estado aquejada por la diabetes, pero nunca lo conocieron como fanático político o enajenado mental.

Sin embargo, el crimen los consternó, los estremeció de pies a cabeza, pues era un hombre que amaba y estaba pendiente de su progenitora, luego de que el padre falleciera hace algunos años.

“Él se dedicaba a labores del campo. Tenía un camioncito, y trabajaba llevando y trayendo cosas, y cuando lo necesitaban, nunca se negaba, para movilizar a algún vecino. Esto que ha pasado nos tiene a todos muy sorprendidos”, comentaron.

Indicó un vecino que, como a las 3 de la madrugada, dos alaridos desgarradores lo despertaron, y atando cabos, presumió que pudo ser su vecina al momento de ser víctima del hijo.

Además de Politáchira y de la policía científica, se presentaron dos efectivos de la Policía Nacional que colaboraron con el levantamiento del cuerpo.

Por un largo rato, una comisión de la Brigada Contra Homicidios de la policía científica estuvo en el interior de la residencia practicando experticias y colectando evidencias, para luego proceder al traslado del cadáver de la dama a la morgue del Hospital Central de San Cristóbal.

Miriam Bustos