Estaba amenazado el taxista asesinado en Coloncito

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El triple crimen conmocionó a los habitantes de Coloncito, al consumarse luego de la masacre en el bar La Orquídea.

Según las primeras investigaciones, el objetivo principal de los sicarios que este martes asesinaron a tres jóvenes en Coloncito, pudo ser el taxista, que estaba amenazado de muerte; en tanto que el docente y el criminalista fueron víctimas circunstanciales.

Tal hipótesis se desprende de las averiguaciones preliminares que adelantó la subdelegación del Cicpc-La Fría, apenas ocurrió el triple asesinato, y que coincide con las versiones suministradas este miércoles, por vecinos del sector Inavi, donde ocurrió el hecho, que manifestaron que al menos los dos últimos eran conocidos, como jóvenes sanos, profesionales y muy apreciados en la zona.

El móvil que maneja la policía científica es el ajuste de cuentas, el mismo que se ha mantenido desde el viernes, cuando se inició la estela sangrienta en Coloncito, que a la fecha ha totalizado nueve muertos, en hechos atribuidos a una guerra que mantienen entre sí los grupos paramilitares de la zona norte del estado.

El educador deportivo Braulyn Moreno Zambrano y el criminalista Luis García Galindo, víctimas inocentes del triple crimen.

En relación a las víctimas de este martes, identificadas como Braulyn Rafael Moreno Zambrano, de 23 años, se reiteró que era licenciado en Educación y futbolista de alto rendimiento; mientras que su amigo entrañable, según refirió su entorno familiar, Luis Alfredo García Galindo, “Luigi”, de 22 años, había egresado de la Ucat como TSU en Criminalística y actualmente cursaba tercer año de Derecho en esa misma universidad. Ambos residían en la urbanización Lémez Gómez.

 

Cristian Romero Contreras, el taxista muerto.

En cuanto al taxista, Cristian Andrew Romero Contreras, de 28 años, se informó que hace algún tiempo se vio involucrado en una situación violenta contra una mujer, lo que le causó serios problemas, al extremo de que le advirtieron que se fuera de la zona o lo matarían.

Efectivamente, así lo hizo, se fue de la zona, pero escasamente hace unos dos meses regresó al pueblo. Vivía en la urbanización Arias Blanco.

 

Indiscriminadamente

Al parecer, unos minutos antes del triple asesinato, a eso de las 4:30 de la tarde de este martes, Moreno Zambrano y García Galindo se dirigían a la cancha Simón Bolívar, en la parte alta del sector Inavi, conocido como El Módulo, pues allí disfrutarían de un juego de fútbol y se tomarían unas cervezas.

Se supone que el taxista Romero Contreras les ofreció la cola en su vehículo, un Kia Rio, placas DE757T, y los muchachos aceptaron la invitación. Los vidrios oscuros de las puertas del vehículo iban arriba.

En la calle 11 con carrera 10, muy cerca de la cancha, los alcanzó la desgracia. Aunque había duda sobre el tipo de vehículo en el que iban los sicarios, pues se mencionaban un Ford Fiesta, blanco, y una camioneta del mismo color, se aclaró que fue desde esta última que comenzaron a disparar contra el taxi.

Al escuchar los disparos, los tres jóvenes, ajenos a lo que ocurriría, se bajaron del vehículo, situación que fue aprovechada por los sicarios para acribillarlos a los tres, sin contemplación e indiscriminadamente, para luego darse a la fuga, supuestamente acompañados por un motociclista.

El sitio rápidamente se vio repleto de vecinos que conocían a las víctimas y familiares, que no daban crédito al hecho. Politáchira y la Guardia Nacional cercaron la escena del crimen y preservaron las evidencias; pero luego el Cicpc de La Fría tomó el procedimiento y se encargó de efectuar las diligencias criminalísticas correspondientes.

El taxi y un número no precisado de conchas de bala, calibre punto 40 y 9 milímetros, esparcidas en el sitio, están siendo analizados por los expertos de laboratorio, pues llama la atención que en los últimos sicariatos se repite este tipo de munición.

¿Hasta cuándo?

Como se ha venido reiterando estos días, los pobladores de Coloncito viven entre la rabia, la impotencia y el terror, pues aseguran que “no ha terminado el novenario de unos, cuando ya deben velar a otros”. Dos manifestaciones de calle que pretendieron efectuar para exigir que las autoridades les brinden mayor seguridad, fueron suspendidas, pues les ganó el temor de ser víctimas de represalias.

Sin embargo, exigieron justicia, al mencionar que en Coloncito están matando a mucha gente inocente, en el marco de una guerra entre delincuentes, que pareciera superar la capacidad de las autoridades, y que de no obtener respuesta, incluso podrían tomar justicia por sus propias manos.

Miriam Bustos