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Sucesos - 27 abril, 2012 | 12:00 AM

Sin pista alguna de la pareja secuestrada hace casi 3 años

Betzabé García.

A casi tres años del secuestro de una pareja de humildes trabajadores, ni la familia ni las autoridades que investigan el caso, tienen remota idea o pista alguna sobre su situación y el paradero actual del matrimonio.

Omaira Alejandra Machuca, una de las hijas de Betzabé García, e hijastra de Víctor Julio Ruiz Nuncira, señaló que el próximo 14 de mayo se cumplirán tres años del hecho, ocurrido en la calle Los Frailes, de la parte alta de El Valle.

A estas alturas, la joven sostiene que luego de las conclusiones a las que han llegado durante todo este tiempo que han evaluado los posibles móviles, por descarte consideran que el objetivo de quienes los secuestraron en 2009, fue Víctor Julio, el padrastro.

Asegura que no podría garantizar esta hipótesis, pero todo apunta a pensar que Betzabé fue una víctima circunstancial de esa situación, solo por el simple hecho de hallarse junto con su pareja ese día.

Víctor Julio Ruiz.

Omaira tampoco tiene certeza de qué pudo originar el plagio o desaparición de Víctor Julio y de su progenitora, pero considera que posiblemente él estuvo involucrado en algún problema grave o presenció algo que afectaba directamente a quienes se los llevaron, y que tomaron la radical decisión de plagiarlos o desaparecerlos.

Recordó que su madre traía medicamentos desde Cúcuta y que su padrastro se encargaba de venderlos acá. Además, él se desempeñaba en distintos oficios, entre ellos la agricultura. No era una pareja pudiente, era humilde.

Lo buscaban
Una situación inusual ocurrió el día que la pareja fue secuestrada. Contó un vecino, luego de reponerse del pánico que sufrió, que en horas de la mañana fue sometido por varios desconocidos, en la vía pública de la calle Los Frailes, muy cerca de la casa donde vivía la pareja.

Se movilizaba en una motocicleta cuando fue interceptado por ellos. Estaban armados e iban en una camioneta azul oscuro. Lo obligaron a bajar de la moto, a la cual le arrancaron unos cables, le quitaron un teléfono celular, que luego botaron en el monte, y lo obligaron a tenderse en el pavimento, boca abajo.

Otro sujeto bajó del vehículo, y uno de los desconocidos le preguntó que si era a él a quien buscaban. Cuando éste respondió  negativamente, bajaron la presión y le preguntaron si sabía quiénes vivían en la casa cercana, precisamente la de la pareja, a lo que el vecino respondió que no.

Acto seguido subieron la motocicleta a la camioneta, y a él lo dejaron en paz, boca abajo, tendido en el pavimento, por unos minutos mientras ellos se retiraban del lugar.

Las hijas de Betzabé solo conocieron de la ausencia de la pareja dos días después. El sábado 16 de mayo de 2009, una tía que reside cerca de la vivienda del matrimonio, fue avisada de que la puerta principal estaba abierta desde el jueves, y que no habían visto en las últimas horas a ninguno de los dos.

Las jóvenes comenzaron a llamar al teléfono de la casa, y ante la nula respuesta, se trasladaron a la residencia. Al llegar allí, consiguieron todo en el más absoluto desorden, pero ni una pista de la pareja.

Luego de preguntar y acudir a distintos lugares donde pudieran estar alguno de los dos, optaron por denunciar la desaparición ante el Cicpc, ese mismo sábado, en horas de la noche.

Por parte de quienes se los llevaron, y que podrían tenerlos aún en cautiverio, nunca ha existido una llamada, una exigencia, ningún tipo de contacto.

Las hijas de la dama dejaron de ir al Cicpc para conocer cómo iban las investigaciones, pues “siempre nos decían que no había nada nuevo, que cualquier cosa nos avisaban”.

En el caso de Víctor Julio, pese a que las jóvenes hicieron la denuncia, las autoridades requerían que fuera un familiar cercano el que la formulara. Una hermana suya, residente en El Nula, no quiso hacerlo.

Pese a este silencio, a la poca importancia que parece que las autoridades le han dado a este hecho, las hijas de Betzabé continúan esperándola, y sufren por la incertidumbre.

Omaira quiso que se hiciera público un número telefónico, en caso de que alguien pueda aportar información nueva y confiable sobre este extraño caso: 0414 175 2064.

Con tristeza pidió que no les suministren pistas falsas, ni se burlen de su situación, como ocurrió con una supuesta amiga de la familia, que las estuvo extorsionando por un tiempo, al asegurar que conocía el paradero de la pareja, pero para suministrarlo exigía una cantidad de dinero. La mujer fue denunciada ante la Guardia Nacional, por extorsión.

– Nosotras extrañamos mucho a mi mamá. Nuestra abuela, de 74 años de edad, a quien le detectaron cáncer hace poco tiempo, también pregunta por ella y la quiere ver a su lado.

Así que por favor, a quienes puedan tenerlos, a quienes sepan de ellos, que se pongan la mano en el corazón y que se conduelan por lo que estamos viviendo desde hace 3 años. Si saben algo, háganoslo saber, por favor”, pidió Omaira Alejandra Machuca.

 

Miriam Bustos